Historia

A 100 años de la huelga más extensa y trágica de la historia Argentina

Cuando el Dr. Ismael Viñas, por aquel entonces juez letrado de Río Gallegos entrevistó a Hipólito Yrigoyen para relatarle los horrores cometidos en la gran huelga patagónica y pedirle que se procesara a los responsables, Yrigoyen no quiso hacerlo. Dijo que una medida semejante acarrearía el desprestigio de las Fuerzas Armadas y que la fe del pueblo en las instituciones debía salvarse, aun a costa de la impunidad de algunos culpables.

Así fue como el gobierno nacional clausuró los sucesos de Santa Cruz de 1921, una provincia que con 17.925 habitantes había fusilado a 1500, el 12 %  de su población laboralmente activa.

El Congreso evita iniciar una investigación sobre el accionar del Ejército fusilador y su cómplice la Sociedad Rural. La bancada radical obedece y los hechos nunca serán juzgados. La Patagonia conocida por telégrafo e ignorada por la élite Argentina tendrá que esperar mas de 50 años para contar su historia: la de la huelga más larga y trágica de la historia del movimiento obrero argentino; la huelga de los peones rurales santacruceños, la que termina mal, la que ningún sindicato levanta porque ya no hay sindicato, porque ya no hay peones. Los fusilaron a todos.

Habitan Santa Cruz en 1920 9.480 extranjeros y 8.445 argentinos. Entre los extranjeros el 38 % eran españoles, el 25 % chilenos y el 10 % ingleses. 948 ingleses eran dueños del 70 por ciento del territorio provincial y el restante 90 por ciento de españoles, chilenos, rusos, italianos, austriacos, uruguayos y alemanes, eran obreros, peones, empleados o pequeños comerciantes.

La sociedad santacruceña quedará marcada a fuego por la tragedia. Fue una vuelta sigilosa a “La Larga Paz Argentina” de la época de  Julio A. Roca, una paz con impunidad y sin reclamos al servicio de la Sociedad Rural de Río Gallegos y de la Asociación Ganadera e Industrial del Sur fundada entre otros por Mauricio Braun, propietario de la Estancia La Anita y de la Sociedad Exportadora e Importadora de la Patagonia, hoy conocida como La Anónima

Mauricio Braun

Habrá una rebaja generalizada de salarios del orden del 40 %. Las consecuencias serán devastadoras para las futuras generaciones de obreros santacruceños cada vez mas empobrecidos y que leen incrédulos y asombrados que el 3 de noviembre de ese año, un mes y 4 días antes de los fusilamientos en “La Anita”, por ley 11.179 rige un nuevo código penal que deroga la pena de muerte en todo el territorio argentino. 

Durante casi 50 años, en Aquella Santa Cruz marcada a fuego y disciplinada a fusil, nunca nadie más habló del tema.

La enorme obra de Osvaldo Bayer

Su conciencia lo seguía a todas partes, era su musa”. Así define Bayer a Rodolfo Walsh en el prologo de “Operación Masacre”. Don Osvaldo se define a si mismo reflejándose en Walsh, la conciencia lo persigue a el también.   

Como Juan Carlos Livraga, Bayer fue durante años, “el fusilado que vive”, el que nos cuenta los horrores de la tragedia Patagonica con la ansiedad de quien espera liberarse algún día de tanta indignación. Herido y atormentado, su conciencia lo hizo protagonista de la masacre y desde 1972, (cuando concluye su investigación), lo siguió a todas partes.  Tanto se nota que fue fusilado, que ya no hay dudas de lo que allí sucedió. Fechas, lugares, nombres, motivos; todo se dice con la certeza del testigo presencial, aunque paradójicamente, Don Osvaldo aun no había nacido. 

Con la publicación en 1972 de “Los vengadores de la patagonia trágica” se ha abierto una grieta en territorio patagónico;  ¿Quién puede ser tan salvaje de fusilar a los pioneros; a los que llegaron antes; a los que fundaron las ciudades?  ¿Qué nación puede reclamar para si un territorio que aborrece hasta el exterminio? 

Para los patagónicos a sido Don Osvaldo el gran hacedor de nuestra conciencia histórica. Cada vez que con su dedo nos señala las tumbas masivas de la Anita, de Paso Ibáñez, o de Bella Vista,  nos  involucra, nos persigue, nos impone una tarea, nos obliga.  

Hoy a 100 años, nuestra Argentina debe recuperar la memoria colectiva de las huelgas obreras Santacruceñas, una memoria que es parte de nuestra conciencia histórica ausente de los textos escolares patagónicos que siguen nombrando a Don Bosco, a Roca, a Ceferino o a Mauricio Braun. 

Peones en La Anita esperando ser fusilados. En el centro y con las manos agarradas adelante, se lo ve a Juan Esteban el correo huelguista de tan solo 17 años que fusilado junto a sus compañeros

Escribe Don Osvaldo en su “breve interludio a la última parte” en Los Vengadores de la Patagonia Trágica: 

“Muchos protagonistas de de lo que acabamos de ver se sentirán heridos, y ninguno Justificado. Ojala haya reacciones porque solo con las reacciones se va a llegar al esclarecimiento total del drama patagónico. En el tercer como llegaremos al número aproximado de fusilados y aportaremos las pruebas y los lugares. Pero tal vez esto no baste. 

Lo interesante es que los involucrados desafíen a un tribunal histórico porque así se llegaría al esclarecimiento total allanándonos todos a todas las pruebas, hasta con la fundamental que es la excavación de las tumbas masivas de obreros fusilados. 

Todavía el tiempo no ha destruido todo, no perdamos la oportunidad. Puede ser una tarea de las cátedras de historia de las universidades nacionales, o de la justicia misma (en el caso de un juicio por calumnias) o de uno de los principales protagonistas, el Ejercito argentino, que pondría así en su lugar lo que realmente sucedió en aquella Patagonia trágica”. 

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