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Bullying: El silencio que puede ser mortal

Mencionada y padecida por muchos, comprendida por pocos. El bullying es una problemática que se expande cada vez más alrededor del mundo pero que no muchos saben reconocerla. La importancia de la escuela en los conflictos, el rol de las asociaciones anti-bullying del país y la verdad sobre la ley de convivencia escolar.
 Actualmente, a través de los medios de comunicación, se informa sobre cientos de casos de bullying que suceden en todo el país. Entre ellos: el caso de Lennon, un chico de 12 años que sufrió una hemorragia cerebral luego de ser atacado en la escuela por “llamarse Lennon, ser fanático de Los Beatles, escuchar a Spinetta y ser blanquito”, o J. Casali, la chica de 14 años que fue amenazada en la escuela e incluso en el boliche al que concurría, por medio de la pantalla gigante.
Pero también, participantes de un certamen de baile televisivo expresan sufrir bullying por recibir notas bajas de un integrante del jurado, lo que hace que la problemática tenga un significado confuso frente a millones de personas y no se logre concientizar de forma adecuada.
Los medios que confunden, los padres que no saben, las escuelas que no conocen el procedimiento adecuado y los chicos que se mantienen en silencio, son los factores que llevan a que este problema avance cada vez más en la sociedad.
¿Qué es el bullying?                                  
El bullying es una problemática que se comenzó a estudiar en Europa durante los años 70 y con el correr de los años fue dándose a conocer alrededor del mundo. La palabra “Bullying” proviene del vocablo en Inglés (Bully = matón) y se empezó a usar en Estados Unidos por los constantes casos de acoso en las escuelas.
En la Argentina, la problemática se conoce con el mismo nombre pero, sin embargo, en español se titula “Acoso entre pares”, aunque los especialistas indican que este término es muy amplio.
En la sociedad circulan muchas definiciones, casi todas equivocadas, pero los especialistas y las asociaciones “anti-bullying” coinciden en una. Según Olweus –un programa de prevención estadounidense contra el bullying-, el bullying se produce cuando un chico/a dice o hace cosas para hacer daño física y/o psicológicamente a un compañero/a de manera intencional. Es un patrón de comportamiento agresivo que se da entre pares e implica acciones no deseadas, negativas y repetidas en el tiempo. Además, implica un desequilibrio de poder o de fuerza.
Para darle mayor claridad al concepto, la asociación Libres de Bullying asegura que una pelea aislada en el patio de una escuela, no invitar a un compañero a la casa a jugar, discutir por fútbol, no querer ser amigo de alguien, relacionarse “solamente” con dos o tres compañeros y no invitar a un cumpleaños, no es considerado bullying.
Asociaciones anti-bullying
En la Argentina se formaron asociaciones que luchan contra el bullying, pero cada una de ellas tiene distintos puntos de vista en cuanto a la solución del problema. Esto sucede porque el equipo de trabajo de cada asociación está compuesto por especialistas de diferentes ámbitos.
“Trabajamos, por un lado, con escuelas y, por otro lado, con familias. Hacemos prevención y también tratamiento con chicos que por pensar que es bullying o porque realmente es bullying, nos consultan”, dijo María Zysman, Presidenta de Libres de Bullying, una asociación que hace más de 10 años busca concientizar, prevenir y ayudar a la solución del acoso escolar entre pares. Su equipo está conformado por psicólogos y psicopedagogos, al igual que en la asociación Equipo ABA (Anti-bullying Argentina).
Paula Sansalone, psicóloga del equipo ABA, en diálogo con La Ciudad expresó: “Como en el equipo no tenemos abogados, nuestro foco está en la contención emocional y en trabajar para que estas situaciones no queden como situaciones traumáticas para los chicos, porque sabemos que atravesar el bullying ya sea como agresor, como víctima o como espectador, trae consecuencias que pueden llegar a ser muy graves”.
Hay equipos que tratan el bullying desde el ámbito jurídico como Avea, una asociación civil contra la violencia y el bullying, integrada por abogados. Pese a que requieren de la ayuda de especialistas en psicología, esta asociación se encarga de llevar ante la justicia los reclamos por violencia y bullying. Asesoran a los padres y las autoridades de las escuelas sobre el encuadre jurídico del problema.
Sea cual sea la asociación, todas pasan por la etapa de mediación entre las partes antes de llevar los diferentes casos de bullying al tratamiento terapéutico o a la justicia. La base de estos equipos anti-bullying es la Ley de Convivencia Escolar que fue planteada por los medios de comunicación de manera equivocada.
¿Anti-bullying o no?
Si bien promueve puntos que son importantes para tratar la problemática, la Ley 26.892 de convivencia y abordaje de la conflictividad social en instituciones educativas, sancionada en septiembre del 2013, se enfoca en la violencia en general, por esto no es exclusivamente “anti-bullying” como afirmaron a la sociedad infinidades de diarios digitales y programas televisivos.
“La ley actualmente tiene una implementación gradual, no es fácil para las autoridades escolares tratar con los chicos y los padres cuando la violencia está en crecimiento. Se requiere de mucho trabajo interdisciplinario y políticas educativas”, explicó Sandra Gómez, Presidenta de Avea.
Por otro lado, Zysman consideró que la ley es solo una base para llevar a cabo su trabajo y aseguró que “la gran pregunta, es si esta problemática se puede regular con una ley o no. Lo que se puede tratar con una ley es que haya capacitación en las escuelas, que haya espacios de escucha y teléfonos dónde los chicos puedan llamar”.
Que las asociaciones actúen en conjunto es importante para reflejar esa unión que tanto proponen y, lamentablemente, varias coinciden en que hay cierta competencia frente a los métodos que proponen e incluso, algunas atienden las consultas sólo si hay dinero de por medio.
Sansalone, del Equipo ABA, defendió la unión entre las asociaciones y piensa que cuanto más unidas estén, mejor: “Creemos que las asociaciones pueden ayudar a que la ley se cumpla. Nosotros, por ejemplo, trabajamos en conjunto con otra asociación que se llama Argentina Cibersegura y ofrecemos programas de capacitación de bullying, cyber-bullying y seguridad informática en las redes. Con esto buscamos favorecer la reglamentación de las ley de convivencia escolar”.
Causas y consecuencias
Sin dudas convivir con este tipo de acoso puede traer graves consecuencias para los chicos, tanto a nivel escolar como a nivel psicológico.
La Ciudad dialogó con María Emilia Pagano, psicopedagoga de la localidad de Ituzaingó, quien explicó cómo debería ser el accionar de la escuela ante un caso de bullying: “Desde el ámbito escolar, es importante que se tome conciencia de la situación, si la institución cuenta con un equipo de gabinete, sería importante que ellos intervengan, y sino los directivos o docentes. Lo más importante es que puedan conversar con los chicos, tanto con el o los intimidadores como con la víctima. Es importante la escucha detenida, indagar sobre lo ocurrido, conversar con los docentes, averiguar qué es lo que está ocurriendo”.
Además, indicó que es importante que la escuela ponga a los padres al tanto de la situación, los cuales generalmente luego recurren a profesionales como psicólogos o psicopedagogos. Cada chico es único y cada caso es particular, por lo tanto el acoso escolar puede afectarle de manera distinta. Pero por lo general las consecuencias para quien lo padece se hacen notar con una evidente baja autoestima, trastornos emocionales, angustia, depresión y ansiedad, entre otros. También, los chicos pueden presentar pérdida de interés por las cuestiones relativas al estudio, ya que por lo general no quieren asistir al colegio.
“Pueden aparecer ciertas complicaciones en el plano físico de los chicos, presentando dificultad para conciliar el sueño, dolores en el estómago,  en el pecho, dolores de cabeza, náuseas, vómitos y llanto constante. Sin embargo, con esto no quiero decir que todos los niños que presenten estos síntomas o este cuadro, estén sufriendo acoso escolar. Antes de dar un diagnóstico al problema, es necesario realizar una investigación y observación detallada”, añadió Pagano.
En cuanto a las causas, destacó que es imposible determinar una causa en general, depende del caso y del contexto. Pero entre las posibles causas se puede mencionar la situación familiar por la que atraviesa el chico –el hostigador-, la desaprobación constante, y una desestructuración de los vínculos familiares, entre otros. “Por último y no menos importante, la edad en la que se produce mayor grado de conflictividad es la etapa de la secundaria. Una etapa con fuertes cambios hormonales, de personalidad y de conducta”, concluyó la psicopedagoga de Ituzaingó.
¿Hay cada vez más bullying en la Argentina?
En el Área Metropolitana de Buenos Aires, el 18% de los chicos reconoce sufrir algún tipo de burla de manera habitual por sus características físicas; el 16,4% recibe comentarios desagradables en público; el 9,5% son tratados de forma cruel; y el 5% declara haber sido obligado a hacer algo contra su voluntad, según estudios realizados por UNICEF Y UNESCO.
A su vez, el 0,1% de los alumnos afirma tener conocimiento de que se haya llevado algún arma de fuego dentro de la escuela y el 36,4% afirma haber visto a alguien llevar un arma blanca.
En base a una encuesta realizada a 95 alumnos de nivel secundario de una institución escolar privada, ubicada en Ituzaingó, se pudo observar que el 90,5% sabe la definición correcta de bullying, frente al 9,5% que conocía una definición distinta. Esto se explica porque el 89,5% de los alumnos manifestó haber sido informado sobre el bullying en la escuela. Pero el dato más sorprendente es que el 29,5% de los chicos sufrió o sufre bullying, y el 77,8% conoce a alguien que lo padeció.
Pero, ¿todos los casos que se denuncian son realmente bullying? Sansalone respondió: “Recibimos consultas de padres diariamente, no siempre tienen que ver con situaciones de bullying en concreto, algunas veces tienen que ver con situaciones aisladas de violencia escolar, pero eso no significa que no deban ser atendidas”. Y Zysman, de Libres de Bullying, añadió que “mucha gente escribe a las asociaciones y después no concurre al lugar. Hay muchos que consultan cuando este tema se instala en los medios por el efecto ‘contagio’ y por este motivo, la consulta concreta puede llegar a dos o tres chicos por mes”.
Los valores, la comprensión y sobre todo el compromiso de los padres, de las escuelas e incluso de los medios de comunicación con el manejo de la información, son la base para comenzar a frenar el bullying.
Para concluir, sí: los casos en el país aumentaron y todas las asociaciones afirman que es porque la sociedad en sí se volvió mucho más violenta. Además, el acoso ahora continúa a través de las nuevas tecnologías y eso hace que sea prolongado y doloroso para los chicos.
Pero si los casos aumentaron, ¿por qué hay tan pocas consultas de chicos por mes?, ¿por qué continúa el silencio? Sandra Gómez respondió a estas preguntas de una forma muy clara, pero alarmante: “Es sencillo. Tienen miedo y vergüenza, vergüenza de sufrir lo que están sufriendo y de sentir lo que están sintiendo”.
Gráfico de la encuesta realizada a alumnos de Ituzaingó
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 Por Florencia Ríos

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