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Escritorxs del Conurbano: Hoy, Carlos Romero

“Yo no me considero un escritor profesional, sino una persona que escribe y que se toma muy en serio lo que hace”, se define Carlos Romero, de profesión, periodista, pero que también guarda otras artimañas bajo la manga.

La Ciudad conversó con Romero acerca de sus inicios en la escritura, la literatura, su relación con el periodismo, la explotación capitalista, consejos varios y otras yerbas.

¿Cuándo empezaste a escribir? ¿Cómo fue ese inicio de relación con el mundo de la escritura?

Creo que, de alguna forma, siempre estuvo muy presente, primero, la lectura y, luego, la escritura. Yo vengo de una familia laburante: Mi viejo era mecánico y le encantaba leer diarios, sobre todo el Diario Popular, que traía una colección de literatura. Y esa fue mi primera biblioteca, esos libritos que traía el Popular.

En el año 95 empecé a hacer algo que yo consideraba que era “escribir cuentos”, de una forma muy sui generis, sin ningún tipo de referencia. Empecé a escribir en la escuela, en las clases de literatura. Más tarde, participé de un concurso organizado por la Biblioteca de Morón y gané en una categoría de cuentos juveniles.

¿A quiénes considerás tus “referentes”?

Más que referentes, considero que es importante tener un entorno. Alberto Ramponelli, en cuyo taller de escritura pude participar, fue mi primer guía, quien me enseñó que la escritura era algo en sí mismo y que había gente que se dedicaba a eso.
En ese taller conocí a un grupo de personas a quienes yo consideraba un “entorno de poetas”, unos pares, como el propio hijo de Ramponelli, Javier, Boris Doval o Ariel Guallar.

Las referencias o influencias las podés encontrar en libros o lecturas, pero el entorno real son lxs escritorxs con los cuales tenés más afinidad o de quienes te diferenciás. A mi me influyó mucho Alejandra Pizarnik, Charles Bukowski, Ezra Pound, Raymond Carver, entre otrxs, pero a muchxs de ellxs los leí en otras personas, gente de carne y hueso que estaban al lado mío.

“Es absurdo pensar que se pueden separar las dos cosas, la literatura no pide eso, de ninguna profesión”, reflexiona Carlos Romero acerca de la relación entre la literatura y el periodismo.

Considerando tu profesión, ¿cómo ves la unión entre lo literario y lo periodístico?

Creo que el periodismo y la literatura utilizan los mismos recursos, aunque el objetivo no sea el mismo. Podés pasar todo el día leyendo documentos o levantando testimonios para escribir periodismo, y luego utilizar la misma herramienta para escribir literatura. Lo que ocurre es que es muy desgastante.
Pero no es porque la literatura no combine con el periodismo, sino que es una cuestión de explotación, de capitalismo puro y duro que, en el caso del periodismo, te obliga a tener treinta trabajos y no te queda cabeza para nada.

Es cierto que, en muchos casos, el periodismo anula la capacidad de leer o escribir literatura. Lo que habría que hacer es encontrar un punto medio, en el que el periodismo y la literatura estén dialogando.

¿Por qué creés que, a veces, se suele decir que la literatura y el periodismo son antagónicos?

Es absurdo pensar que se pueden separar las dos cosas, la literatura no pide eso, de ninguna profesión. No es una actividad que está por fuera del mundo de lo humano, es una actividad más, con sus peculiaridades.
Creer que la literatura y el periodismo, como cualquier otra profesión, no pueden ir de la mano, es darle a la literatura una entidad por fuera de lo cotidiano que, a mí, no me interesa darle.

¿Cómo ves al conurbano en el ámbito del mercado editorial?

Creo que el conurbano se transformó en un escenario narrativo. Tiene sus efectos negativos, como lo estereotipado de pensar que “el conurbano” es necesariamente la calle de tierra, la cumbia, el tren, el colectivo, la violencia, la esquina, etc.

Pero, más allá de eso, considero que el conurbano es una tierra prometedora para la literatura, porque es un lugar muy problemático, lo que lo hace fructífero para escribir.
Lo que creo que es importante es no hacerse cargo de los límites, no convertirse en eso que quieren que seas, sacarse esa etiqueta de que “porque sos del conurbano sólo podes escribir de eso”. Hay que rebelarse un poquito de eso también.

¿Qué consejo le darías a unx escritorx que quiere comenzar a publicar sus escritos?

Que busque un grupo de escritores y escritoras, un entorno con el cual empatizar, disentir, construir hacia adentro, mostrarse.
La escritura es una actividad colectiva, pero no como algo “a cuatro manos”, porque es profundamente individual la escritura, en un punto. Pero lo que sí es interesante es pensarla como un vínculo humano, como una oportunidad para aprender de otrxs lo que luego vas a hacer en soledad.

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