Día Internacional de la Salud Menstrual: Una efeméride para eliminar tabúes y prejuicios

Instaurado por primera vez en el 2014 por la organización Wash United, la fecha mundial busca concientizar sobre el ciclo y la pobreza menstrual.

Día Internacional de la Salud Menstrual: Una efeméride para eliminar tabúes y prejuicios
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“En Argentina, el 63% de las mujeres en el país no se sienten cómodas en situaciones sociales cuando tiene la menstruación. En consecuencia, en esos días, el 14% de las niñas falta a la escuela y el 7% de las trabajadoras no va a la oficina. Incluso, el 35% aún no entiende cómo funciona su ciclo”, informan desde Kotex Argentina respecto del Día Internacional de la Salud Menstrual, que se conmemora todos los 28 de mayo desde el 2014.

La efeméride fue instaurada por la organización alemana Wash United con el objetivo de terminar con la pobreza menstrual, concientizar sobre higiene y gestión menstrual deficiente y modificar las percepciones negativas o los estigmas que, aún hoy, persisten en torno a la menstruación.

El Día Internacional de la Salud Menstrual es una efeméride que busca establecer la gestión menstrual como una problemática de salud pública, quitando el tabú y la vergüenza respecto a la menstruación.

Desde la Organización Mundial de la Salud (OMS), el Día Internacional de la Salud Menstrual significa “una oportunidad para integrar medidas relacionadas con la gestión menstrual en programas y políticas a nivel global, nacional y local”, por lo que alienta a que los países lleven adelante iniciativas que busquen mejorar la calidad de vida de las personas menstruantes para que puedan transitar su ciclo sin impedimentos.

América Latina y la pobreza menstrual

Según UNICEF, la pobreza menstrual son todos aquellos factores que contribuyen a que la menstruación sea algo que le impida a la persona menstruante realizar su vida como lo hace en cualquier otro momento del ciclo. Entre ellos, se destaca la falta de información, el acceso limitado a productos para controlar el sangrado y la escasez de infraestructura sanitaria adecuada, como los baños y gestión de desechos como toallitas sanitarias o tampones.

En América Latina, una de cada tres adolescentes no puede asistir a clases cada vez que le llega su menstruación. Además, a la pobreza menstrual que radica en la región latinoamericana, se le suma el hecho de que las toallitas, copas menstruales o tampones no son considerados como productos de primera necesidad.

En el caso particular de Argentina, los productos utilizados durante la menstruación son incluso 50% más caros que los incluidos en la canasta básica, lo que lleva a las personas menstruantes a transitar esa etapa del ciclo en condiciones que afectan a su higiene y salud.

Sin embargo, no todo está perdido: Tanto desde las organizaciones sin fines de lucro internacionales como desde las entidades públicas nacionales, se insiste en la implementación de políticas públicas de gestión menstrual que permitan mejorar la calidad de vida de quienes menstrúan.

Un ejemplo de dicha iniciativa son las provincias de Tucumán, La Rioja, Córdoba, Misiones y San Luis, en donde ya están en funcionamiento distintas medidas que facilitan el acceso de productos como toallitas, tampones y copas menstruales a las niñas, mujeres, adolescentes, varones trans y personas no binarias de la zona.

 

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