En el Senado bonaerense proponen correos electrónicos que no dependan de servidores extranjeros

Entre la diversidad de temas que componen la agenda estratégica que viene desplegándose en el país desde 2003; y debemos ampliar, puesto que se trata de un fenómeno de naturaleza cultural y política de matriz regional, existe uno que, entendiendo al plexo de conflictos de poder en tanto escenario del siglo XXI, adquiere un especial relevancia: me refiero a todo aquello que hace a la soberanía sobre saberes y prácticas vinculadas al desarrollo tecnológico en general, e informático en particular.

Hace pocas semanas, y para todas su red de computadoras, el Senado de la provincia de Buenos Aires decidió adoptar el sistema operativo Huayra Linux, el mismo que comenzó a desarrollarse en 2012 y cuyos tópicos centrales fueron puestos en marcha por el Centro Nacional de Investigación y Desarrollo de Tecnologías Libres (CENITAL), un área de Conectar Igualdad concebida con la idea de generar y motorizar tecnologías libres.

“La adopción del software libre será un avance en el camino hacia la soberanía  tecnológica, generando importantes ahorros económicos en licencias y permitiendo que los usuarios se conviertan en desarrolladores, de acuerdo a sus propias necesidades. Se podrá integrar sistemas, facilitar el intercambio de datos y garantizar el acceso a la información sin restricciones por parte de la ciudadanía”, explicaban el 8 de octubre pasado desde la Cámara Alta bonaerense, cuando su titular y vicegobernador Gabriel Mariotto, el decano de la Facultad de Informática de la UNLP, Javier Díaz, y la directora general del Programa Conectar Igualdad, Silvina Gvirtz, presentaban la iniciativa.

Promover Huayra Linux en la estructura de un poder de la provincia tiene un alto impacto, para fomentar la soberanía tecnológica, tener más libertades y poner en valor a los cuadros técnicos capacitados que existen en nuestro país; y demuestra que estos cambios dependen de una decisión política”, decía entonces a la prensa el decano Díaz. Horas después, el responsable del proyecto para las netbooks de Conectar Igualdad, Javier Castrillo, destacaba: “Adoptar ese sistema operativo para un organismo del Estado es una conducta patriótica y militante. Se ahorra mucho dinero, porque no hay que pagarle licencias a ninguna corporación ni a un monopolio extranjero, como Microsoft; y nadie estará espiando ni metiendo las narices donde no debe.”

A los pocos días, y más allá de fragor de la campaña electoral de cara a los comicios de mañana, en la cual desde Proyecto Nacional, el espacio político que conduce Mariotto, se hicieron todos los esfuerzos para apoyar “a los candidatos de Cristina en todo el territorio provincial”, en las oficinas del vicegobernador no ocultaban el entusiasmo frente a la nueva propuesta de trabajo, sobre la cual ya pusieron a pensar algunos de sus más cercanos colaboradores: el desarrollo para toda la provincia de Buenos Aires y como aporte para el país en su conjunto, de un sistema de correos electrónicos que no dependa de los servidores extranjeros; como un paso más, y de especial importancia, en el programa de independencia tecnológica, “pues para eso somos peronistas, por eso trabajó Néstor Kirchner y para eso trabaja Cristina”, se le oyó decir a uno de especialistas que siguen el tema por decisión del propio vicegobernador, lo que para nada sorprende si se tiene en cuenta lo del próximo párrafo.

“Luego de la elecciones, seguiremos trabajando por los consensos que se necesitan, para obtener la mejor legislación que merecen los bonaerenses; esa ha sido la mayor preocupación del presidente del Senado y así vamos a continuar. Tenemos a un vicegobernador no tradicional, que reflexiona y escucha a la ciudadanía, aportando los ejes que necesitan el gobernador (Daniel Scioli) y la provincia, con el objetivo de encontrar soluciones a los problemas estructurales y coyunturales”, le decía ayer a un medio platense Luis Calderaro, secretario legislativo de la Cámara de Senadores bonaerense.

Imposible por ahora avanzar respecto de si Mariotto ya conversó o no con la Facultad de Informática de la UNLP, pero sí se conocen algunas apreciaciones y una disposición general favorable de su decano en torno a la posibilidad de trabajar en busca de un sistema de correos electrónicos soberano. Con la firma de la colega Lucía Pires, la agencia AgePeBa publicaba el vienes lo siguiente: “¿Es posible crear en Argentina un sistema de correo electrónico que no utilice servidores estadounidenses, tal cual se está intentando implementar en Brasil, tras las denuncias de espionaje por parte de gobiernos extranjeros? Al respecto, el decano Díaz, aseveró: ‘Es posible desarrollarlo, pero la efectividad de la iniciativa reside en que todos los organismos compartan el mismo procedimiento (…). A nosotros nos interesa generar mecanismos informáticos propios que permitan la circulación de datos con solvencia, seguridad y transparencia'”.

Como puntualicé en el primer párrafo de este ensayo acerca de informaciones e ideas vinculadas a la ampliación de políticas soberanas y de potenciación de los saberes que se gestan desde espacios públicos, políticos y académicos, el de las nuevas miradas en torno a la trama tecnológica e informática es un tópico que felizmente viene teniendo traza regional. Días atrás, el diario Página 12, en el artículo “Los caños de Internet”, firmado por Esteban Magnani, daba cuenta de los anuncios formulados por la presidenta Dilma Rousseff respecto del lanzamiento de “sistema de correo electrónico encriptado y gratuito”, para asegurar que “la información de los brasileños se gestione con aplicaciones confiables y se almacene en servidores locales de forma segura (…)”. La misma nota abundaba: “Cualquier intento de desarrollo autónomo e independiente implica evitar también los cables que pasen por los Estados Unidos. Y los Brics (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) parecen dispuestos a lograr ese objetivo para evitar que los bits con información estratégica sigan derramándose hacia los servicios de inteligencia y, desde allí, hacia las corporaciones amigas. Por eso es que, además de servidores y software, estas neopotencias saben que necesitan controlar también la estructura física de Internet. Hace más de dos años, los Brics, a instancias de las empresas promotoras Imphandze Subtel Services e i3 Africa, iniciaron un estudio de factibilidad para tirar por debajo del océano un cable de 34 mil km., con un extremo en la costa este de Rusia, que pase por China, India, atraviese el Océano Indico hasta Sudáfrica y luego cruce el Atlántico hasta Brasil. El resultado fue aprobado y recientemente Dilma Rousseff anunció oficialmente que los Brics llevarán adelante el proyecto.”

Se trata de un tablero de complejas tramas, de diálogos y controversias, sobre el cual la por muchos llamada periferia ahora tiene tanto que decir. Y sobre esa trama de complejidades, Argentina acepta el desafío; y es de tal magnitud que por eso quizá no sea casual que su actor sea el mismo que se puso al hombro la gestión y la militancia que hicieron posible la sanción de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual. En definitiva, vivimos una época que merece ser vivida.

Por Víctor Ego Ducrot.  Texto publicado por el diario Tiempo Argentino.

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