Familiares de los reclusos del Penal de Ituzaingó denuncian problemas en las visitas

“Hacemos hasta una cuadra de cola para entrar, afuera no hay una galería para refugiarte si llueve, a veces estamos desde las 3 de la mañana en invierno, con frío y lluvia y no nos dejan entrar. Después está la galería que tiene adentro de la penitenciaría se inunda porque tiene el techo roto. En la salida mientras esperamos, no hay baño, ni siquiera un baño químico. Te aguantás hasta que entrás y si no te vas por ahí por los yuyos.” Así arrancó la charla sobre las irregularidades de Unidad Penitenciaria N°39 de Ituzaingó.

Una mamá de un interno del penal (la cual nos pide que preservemos su identidad por cuestiones lógicas) se contactó con nosotros para dar cuenta de las cosas que pasan y no deberían pasar en las visitas a los presos. Según nos cuenta, los familiares directos entran directamente (padres o hermanos) el resto de las visitas las tienen que pedir por audiencias. Las audiencias dependen del comportamientos de los reos, como una suerte de premio o castigo, pero la realidad es que por ley las audiencias son obligatorias y no pueden quedar a consideración de ningún funcionario, ni oficial, ni juez, ni siquiera del Director del Penal.

Otro de los inconvenientes que nos plantea se refiere a lo administrativo, los datos de los presos no están digitalizados, cuando uno entra al penal para visitar a alguno de los internos, buscan en el fichero carpeta por carpeta y así todos los días.

“El lugar de visita es un zoom general donde estamos todos, los presos, los familiares y los guardias. Las mesas y sillas son muy precarias, y las condiciones también. Al lado está la escuelita, yo prefiero estar ahí porque estamos más tranquilos y alejados de los problemas.” No dice con un deje de tristeza en su voz.

“Está todo muy mal organizado, hay determinadas condiciones que nos ponen para entrar y que después no se aplican a todos por igual; no podemos llevar bufanda, ni chalinas, ni collares, tampoco podemos usar calzas, todo para prevenir que entre los presos se genere excitación o se propicie una pelea y de pronto ahí adentro te encontrás con las noviecitas de los que realmente son delincuentes vestidas con calzas ajustadas, remeritas chicas que se les ve todo, etc. Esas cosas no las entiendo.”-dice indignada.

“Además, si por ejemplo, es el cumpleaños de mi hijo y quiero llevarle una torta, mejor no lo hago, porque en la puerta me la rompen toda por si le metí algo adentro y después aparece cualquier cosa. La otra vuelta venían dos chicas, jovencitas, que se notaba que estaban borrachas ya cuando entraron, estaban con los hijos chiquitos y entraron con tortas y un montón de otras cosas porque resulta que era el cumpleaños de sus maridos – y agrega – a la salida se armó el señor de los quilombos, no querían salir del zoom, estaban totalmente desfiguradas, con los ojos hinchados y no podían ni hablar. Cuando pasa eso, se arma un despelote, porque los guardias no las pueden tocar. Ese día, a los hombres los retuvieron hasta las 3 de la tarde, porque primero hacen salir a las visitas femeninas, y después una vez que hacen el recuento y todos los chicos están en sus pabellones dejan salir a las visitas masculinas. Ahí estábamos, algunos adentro y otro afuera hasta que vino la ambulancia para llevarse a las pibas. Un desastre.”

Después con  una voz esperanzada nos cuenta que su hijo eligió ir al pabellón evangelista, donde está mucho más tranquilo, “ahí van los que quieren cambiar”, y además se anotó a la “escuelita” como le dice ella para terminar sus estudios.

La escuela “Agustín Tosco”, bautizada así por los mismos chicos que concurren, es una de las pocas escuelas que funciona adentro de una cárcel que propone a los chicos repensar su situación de encierro y cambiar el rumbo de su vida.

La ley presentada por Adriana Puigrós (diputada del FpV) sobre educación en las cárceles apunta a mejorar las condiciones de vida, sobre todo de los muchos jóvenes que hoy se encuentran en situación de encierro, para que el día de mañana cuando hayan cumplido con su condena tengan herramientas para forjar otro camino. Es un avance muy importante en la discusión sobre las cárceles y su utilidad, pero como nos cuenta esta madre preocupada, todavía hay muchas otras cosas por solucionar que hoy pasan desapercibidas en la sociedad.

Por Florencia Lanzilotti



Artículos Relacionados

0 0 Votar
Ranking del artículo
Suscribirse
Notify of
guest
0 COMENTARIOS
Inline Feedbacks
Ver todos los comentarios
Volver al botón superior
OK
recibir noticias
Si queres recibir noticias gratis en tiempo real, Click en OK