Historia

“Los Miserables” una vil estafa que la Justicia no quiso ver

La impunidad premia el delito,
Induce a su repetición, y le hace propaganda
Eduardo Galeano – Patas arriba

Esther Fernández ya entrada en años, suponía que el orden natural de las cosas debería cumplirse y que ella moriría antes que su hermana menor. Se equivocó, Delia María Fernández Iravedra falleció el 4 de Abril de 1989 y dejó a su hermana mayor sin demasiadas chances. Lo que Esther había pensado y repensado una y otra vez, el destino quiso cambiarlo.

El futuro de sus bienes no era un tema menor para ella; sin descendientes directos, la propiedad que tanto habían cuidado no podía quedar abandonada a la suerte de Dios, necesitaba pensar en algo. Si Delia la sobrevivía, el asunto estaba resuelto, pero no fue así. Primero murió Delia y un año después Esther.

Delia y Esther Fernández, una historia de vida

Las hermanas Delia y Esther Fernández eran solteras y sin hijos. Habían heredado de su Padre José Antonio Fernández y de su Madre Generosa Iravedra la casa de la familia que el matrimonio había comprado en Ituzaingó en el año 1942. El inmueble, una gran esquina entre las calles Alberti y Pirán tenía grandes proporciones: con sus 50 metros de frente y 34 mts. de fondo, cubría 1718 metros cuadrados abarcando casi media manzana. Como vecinos, la familia crío a sus hijas en aquel Ituzaingó de casas bajas y almacenes de barrio; todos conocían a los Fernández, muy buenos vecinos, activos, solidarios y generosos.

Esther la mayor, había crecido con un problema de salud. Una enfermedad hormonal la inhibió durante toda su existencia a la vida social; dicen quienes la conocieron que muy pocas veces salía a la calle.,Era retraída y muy unida a su hermana. Por el contrario su hermana Delia era sociable y emprendedora, muy activa. “Eran socialistas creo; o comunistas, no recuerdo bien, muy buenas vecinas, generosas, muy instruidas y activas” acota Ana, una vecina del barrio.

El socialismo, por cierto, era bien español. Los Fernández, como tantos otros “gallegos”, habían llegado de la República de España gobernada por el socialismo y que el Dictador Franco asedió, torturó, y fusiló hasta el cansancio. Fue quizá ese socialismo comprometido y profundamente humano el que llevó a Esther, muchos años después y sobre el final de su vida, a donar su casa para albergar a niños huerfanos.

Todos los sobrinos alguna vez fuimos a estudiar a la casa de Delia y Esther, nos daban apoyo escolar, si te llevabas una materia, Esther sobre todo te preparaba y aprobabas. Era muy rígida con el estudio y siempre te decía que una buena educación es lo más importante que debe recibir un chico. Si no estudiabas, pobre de vos, te reprendía con ese carácter que siempre tuvo.”

Fallecidos los padres, ambas continuaron viviendo en la misma casa y así pasaron los años. La casa muy cuidada, era un lugar común para los chicos del barrio, con bosque y horno de barro incluido. Todo fue monotonía, hasta que en 1989 Delia enferma y muere.

Cuentan que fallecida Delia y sin descendientes directos, Esther comienza a pensar en la donación de sus bienes. Su amor por Ituzaingó, la hizo en algún momento pensar en la Municipalidad pero al final, decide hacer un testamento y legar su propiedad para que se cree una fundación para albergar chicos de la calle. Dice el testamento escrito de puño y letra de Esther: “La fundación deberá llamarse Delia y Esther Fernández”.

La fundación

Fallecida Esther, Virgilia, una prima lejana y vecina sobre la calle Pirán, se contacta con el abogao Atilio Signorelli Gallo para hacer cumplir con su legado testamentario. Así, el 15 de octubre de 1991 nace la Fundación. Se puede leer en la página 1 de su estatuto social lo siguiente: “La fundación llamada Delia y Esther Fernández, sin fines de lucro, cuyo bjeto será el albergue de niños menores de diez años, huérfanos o desamparados. La orfandad se entenderá por la falta de madre y padre, sanguíneos o adoptivos, EL desamparo se entenderá por la falta de atención, físico, moral y material del menor”.

Fue por aquellos años todo una novedad”; cuentan Silvia otra vecina de la cuadra. La casa se llenó de pibes. La fundación a cargo de toda la familia Signorelli Gallo había comenzado su tarea y con la asistencia económica de los Ministerios de Minoridad tanto de la Provincia de Buenos Aires como de Nación, había albergado alrededor de 20 niños huérfanos. El barrio también se compromete con la fundación, bajo la figura del asociado y del padrinazgo, muchas familias vecinas contribuyen con el albergue, no sólo con la cuota social que pagaban mensualmente, sino también recibiendo a los chicos en sus casas, dándoles cariño y contención.

Para el año 2000 la fundación ya tiene más de 300 socios. Yo era madrina de un chiquito. Con mi marido ya fallecido, lo retirábamos del hogar y compartía con nosotros los fines de semana. En algún momento pensamos en la adopción, pero extrañamente los Signorelli Gallo siempre se opusieron, creo que por una cuestión económica, no se, yo sé que recibían una subvención del Estado y por eso nunca querían dar en adopción a los chicos que tenían en el Hogar”. afirma Silvia.

“Recuerdo que me molestó mucho esa actitud; en fin, no se, lo que vino después fue mucho peor, fue una canallada”.… Los chicos concurrían al colegio, cursando la primaria en la Ex Nº6 hoy EPB Nº1. Una maestra recuerda que llegaban todos en una camioneta utilitaria, “los traían a todos en la caja, muy apretados, cuando terminaba el colegio, una mujer los esperaba en la puerta y los hacía subir a todos, recuerdo que me daba la sensación de que no entraban. En el colegio se notaba que no estaban muy cuidados, que algo andaba mal en el Hogar”.

En los primeros 6 meses también el Dr. Daniel Koffman, prestigioso médico de Ituzaingó, colaboró desinteresadamente con el hogar. Recuerda que a partir de una gestión suya, todos los chicos tenían obra social (osmecom) y que en esos meses se los atendía y cuidaba. “Al poco tiempo empecé a ver cosas que no me gustaban y me retiré del hogar; el vínculo que tenía el Director con lo económico no lo veía bien, después que me retiré no
supe mas nada”
le asegura Koffman a La Ciudad.

Se cierra el Hogar

El hogar Fundación Delia y Esther Fernández cierra sus puertas definitivamente a mediados del 2006. Ya no hay chicos, la casa se ve abandonada. Aun así la familia Signorelli Gallo ya había decidido el destino de la propiedad. Esta vez, el testamento de Esther quedará en un cajón. Los abogados Gallo habían decidido quedarse con la esquina. Ahora había que resolver cómo.

Corría el año 2006 y la fundación ya no cumplía ningún propósito. Su objeto social, o sea, el cuidado de niños huérfanos ya no era negocio para los Signorelli Gallo y la casa pasó repentinamente a estar abandonada. Recuerdan los directivos del Club Fragio ubicado en frente del Hogar, que cuando en una ocasión el club realiza una gran chocolateada y decide invitar a los chicos huérfanos de la fundación, al cruzar la calle para concretar el convite, para sorpresa de todos la casa estaba cerrada, ya no había chicos, y nadie respondía a los llamados. “Ahí nos dimos cuenta que el Hogar había cerrado”, cuentan; “fue a mediados del año 2006 creo, fue muy repentino, desde esa fecha a hoy; nunca mas hubo chicos en el Hogar”.

Los directivos del Club estaban en lo cierto, para el año 2006 ya se había puesto en marcha un plan orquestado por la familia Signorelli para vaciar a la fundación y apropiarse de los terrenos legados por las hermanas Fernández a los niños huérfanos.

El primer paso ya se había dado; desalojar a los menores de la casa original, ahora había que concretar la apropiación. Con fecha 10 de octubre del año 2007, (un año después del cierre) se puede leer en el legajo de la Fundación una reforma del estatuto social pensada por Gallo que reza lo siguiente: “Reunidos los miembros del concejo de administración…expone el Dr. Signorelli Gallo que debido a los cambios legales en materia de minoridad vigentes en la Pcia. de Buenos Aires, se realizaran algunos cambios en el Estatuto de la fundación Delia y Esther Fernández, por lo cual… II) Bienes de la fundación: Los bienes de la fundación están integrados por el bien inmueble de la calle Pirán: Circ V Sección E Manzana 408ª Parcela 22b” V) Facultades del Director. El director tendrá a representación de la fundación… autorizándolo a comprar o vender en nombre y representación de la fundación”.

La reforma del Estatuto ya comienza a anunciar la maniobra, por un lado plantea que la Fundación es propietaria sólo de un tercio de los terrenos de las Fernández (el lote original Nº 22 ya se subdividió en 22 a, 22 b, 22 c) y por otro lado autoriza a Atilio Signorelli Gallo a liquidar las tierras y venderlas.

El estatuto miente y esconde el fraude posterior. Lo peor es que mas allá de los cambios en materia de minoridad que anuncia el Estatuto, para la fecha que se realizan los cambios; ya no había chicos en el Hogar.

El 10 de Enero de 2008 en una escribanía de San Justo, comienza el desguace: Lucas Collet Moschitta, yerno de Atilio Signorello Gallo y esposo de María Signorelli Gallo, adquiere en solo 67.000 pesos el lote 22C de 574 metros cuadrados. Lucas, de profesión agrimensor, es además el responsable de haber planificado la subdivisión de la propiedad de las hermanas en tres lotes y de haberla inscrito para poder perfeccionar las ventas. El vendedor es su suegro y Director de la Fundación, padre de María Signorelli, secretaria de la fundación, que es además su esposa.

Sobre el irrisorio monto de venta (la valuación fiscal es de 64.567 pesos) debe hacerse notar que el valor del metro cuadrado para esa fecha (Enero de 2008) y teniendo en cuenta la ubicación del predio, es de aproximadamente 90 dólares el metro; que multiplicado por los 574 M2 da una base de venta de US$ 50.000 dólares; y teniendo en cuenta la cotización del dólar en la fecha de la transacción (3,40 pesos), da un valor en pesos de 170.000 pesos; muy lejos de los 67.000 que Signorelli acepta por la venta a su hija del terreno.

Todo encaja perfectamente en el plan de los Signorelli, pero aun falta otra hija. El 10 de Marzo del año 2008 Ana María Casanova (esposa de Atilio Signorelli) en representación de la Fundación Fernández, le vende a su propia hija Gabriela M. Signorelli Gallo, el lote 22 A. El boleto indica que el lote tiene una superficie de 510 metros cuadrados, unos 60 metros menos que el de su hermana y se acuerda la venta en 55.000 pesos, de los que la Fundación, o sea ella misma y su familia sólo recibe $ 27.500. El valor estimado del lote en el mercado es de $150.000 pesos.

Ahora sí; el despojo es total. Cada una de las hijas del otrora Director de la Fundación ya tiene su propiedad en el terreno que las hermanas Delia y Esther Fernández habían legado para los niños desamparados. Ahora ya podrán vivir tranquilas, total Delia y Esther Fernández no habían dejado parientes cercanos, nadie reclamaría esa propiedad, la fundación había desaparecido.

Sin que nadie se hubiera percatado de la maniobra; habían construido a cada lado de la antigua casa de Delia y Esther dos presuntuosas viviendas en las cuales viven cómodamente. Sólo dejaron suelto un detalle: en el barrio todos se conocen y alguien se animó a hacer la pregunta correcta: ¿Qué paso con el terreno de la fundación?

La denuncia y el archivo de la causa

En septiembre del 2013, la Unidad Fiscal de Investigación (UFI) N° 2 de Ituzaingó, a cargo de la Dra. Natalia Narmona Luppi recibe una denuncia del Concejo Deliberante de Ituzaingó para que se investigue la maniobra. Con la denuncia, se remiten todas las pruebas documentales del despojo. En junio del 2014 la Fiscalía archiva la causa, por “falta de pruebas o pruebas insuficientes”.

Nota del autor

Con todos los que hemos hablado, que han sido muchos, encontramos coincidentemente un lugar común en sus relatos: “La aprehensión al dinero que mostraban los directivos de la Fundación”. Testigos presenciales de aquellos años en todo momento nos hacían ver que existió siempre un interés por lo económico.

Frente a este panorama queremos ante todo valorar, recordar y agradecer aquel maravilloso acto de última voluntad de Esther Iris Fernández, cuando sentada en su mesa, con sus 80 años a cuestas, sumida en la tristeza por la pérdida a su hermana menor y seguramente contrariada por aquella jugarreta que le deparó el destino; escribe su testamento y decide donar sus bienes a la creación de un orfanato. Actos como este enaltecen la condición humana y nos obliga a recordarla.

También me atrapó el contraste de sus personajes; la luz encendida de dos hermanas que deciden donar sus bienes a un orfanato sin temor y con inmensa solidaridad; y por otro lado la orquesta afamada de vivos y letrados que con avaricia y sin escrúpulos, han transformado aquel maravilloso acto de amor, en un despojo vil y artero.

Como en la obra de Víctor Hugo; “Llega un punto en que los desafortunados y los infames son agrupados y fusionados en un único mundo fatídico”.

Nuestro canal de Telegram para recibir noticias

Artículos Relacionados

0 0 Votos
Ranking del artículo
Suscribirse
Notify of
guest
0 COMENTARIOS
Inline Feedbacks
Ver todos los comentarios
Volver al botón superior
VACUNA LIBRE BANNER WEB 800x800 (2)
OK
Diario La Ciudad

¡Hola!

Sumate a nuestro canal de Telegram para recibir GRATIS noticias en tiempo real HAGA CLICK AQUI : https://t.me/laciudadweb

Recibir noticias