Salió el capítulo 2 del Podcast "Memorias de la Patria Chica"
Sebastian Sanguinetti
EL segundo capitulo aborda el florecimiento de la cultura en los años 40. La aparición por primera vez de espectáculos públicos en las plazas. EL Cine y el teatro. Las peñas en los barrios y una entrevista inédita al primer secretario de cultura que tuvo la región oeste: Alberto Podestá,
La productora audiovisual local Cinco Esquinas presentó hoy el capitulo 2 del Podcast "Memorias de la Patria Chica", un innovador proyecto audiovisual grabado en Ituzaingó que recorre los últimos 80 años de la ciudad. Conducido por Sebastián Sanguinetti y la investigadora e historiadora Graciela Saez, el proyecto busca rescatar la evolución del distrito desde una perspectiva distinta: la mirada de la gente común. A través de archivos fotográficos y testimonios inéditos, el ciclo invita a comprender cómo el accionar diario de los vecinos transformó una zona de veraneo en la vibrante ciudad actual.
Pensado especialmente para los alumnos y alumnas de los colegios secundarios, el podcast que se divide en 10 capítulos y recorre la historia de la ciudad en sus últimos 80 años, pretende llenar de contenido la "Identidad Ituzainguense".
La Cultura en la década del 40
Durante la década de 1940, los suburbios bonaerenses experimentaron una transformación sin precedentes. La cultura abandonó los palacios para instalarse definitivamente en las calles, plazas y barrios obreros.
La democratización del acceso a los bienes culturales es, a menudo, un fenómeno soslayado por los manuales de historia tradicional. Sin embargo, un análisis exhaustivo del segundo episodio del podcast Memorias de la Patria Chica, titulado "La Cultura en el Oeste 1948-1955", revela cómo los partidos de Morón e Ituzaingó se convirtieron en el epicentro de una vanguardia artística y social. Durante este período, la cultura dejó de ser un feudo exclusivo de las clases acomodadas para transformarse en un fenómeno masivo, integrador y, sobre todo, público.
Un gabinete joven y una secretaría pionera
El epicentro de esta revolución institucional tuvo nombre y apellido: César Albistur Villegas. El entonces intendente de Morón pasó a la historia no solo por su gestión urbana, sino por una decisión política inédita en la provincia de Buenos Aires: la creación de la primera Secretaría de Cultura a nivel municipal.
Un dato numérico que resalta el podcast y que ilustra la audacia de la época es la edad de los funcionarios. Al gobierno local se lo apodaba peyorativamente "el jardín de infantes". Albistur Villegas, la máxima autoridad, apenas superaba los 30 años. Para liderar la flamante cartera cultural, designó a Mario Alberto Podestá, un joven escritor y dramaturgo de tan solo 24 años.
En una entrevista recuperada por el archivo de Memorias de la Patria Chica, el propio Podestá (hablando a sus 72 años) recordaba el impacto de aquellas políticas: "Antes de la administración de Albistur Villegas, no había nada en ese aspecto en la parte artístico-cultural. Las funciones de teatro se hacían a teatro lleno, eran gratuitas, no se pagaba absolutamente nada".
El misterio del Teatro Rodante: ingeniería y arte
Una de las iniciativas más contundentes y fascinantes de este período fue la creación del Teatro Rodante. Inspirado en "La Barraca", la célebre compañía itinerante que el poeta español Federico García Lorca hizo rodar por los pueblos de España en los años 30, el municipio de Morón decidió replicar la hazaña con tecnología de vanguardia.
La construcción de este escenario móvil fue catalogada como un "secreto de Estado" a nivel local. La obra fue encargada a Gerásimo Likedópulos, un inmigrante griego que vivía en Ituzaingó y que dentro de empresa metalúrgica ubicada en la intersección de las calles Santa Rosa y Rivadavia, construyó el Teatro Rodante.
Títeres, plazas y masividad a cielo abierto
El fenómeno de descentralización cultural no se limitó a un camión. La apropiación del espacio público fue la piedra angular de esta década. Según destaca el podcast, los eventos a cielo abierto marcaron un hito fundacional. Un ejemplo numérico contundente fue la representación de la obra clásica Fuenteovejuna en la plaza central de Morón, que logró congregar a más de 3.000 espectadores. El evento integró a la orquesta sinfónica local, coros municipales y actores, ofreciendo un espectáculo de calidad internacional de manera totalmente gratuita.
En este ecosistema de efervescencia artística, el partido de Ituzaingó también tuvo a sus propios referentes. Javier Villafañe, nacido en 1909 y considerado uno de los pioneros del teatro de títeres en América Latina, se radicó en la zona tras una extensa gira continental. Inspirado también por sus encuentros con García Lorca en 1933, Villafañe recorría los barrios con "La Andariega", una carreta tirada por caballos. Desde su hogar, conocido como "La casa del Reconquista" (en el límite actual entre Ituzaingó y Moreno), democratizó un arte que combinaba la poesía refinada con la tradición popular, organizando funciones barriales gratuitas donde participaban las familias trabajadoras.
El cine de barrio y las sociedades de fomento
La dinámica cultural de la época no estaría completa sin mencionar el rol del séptimo arte y las instituciones barriales. El podcast rescata la historia del icónico cine Petit Palace de Ituzaingó, cariñosamente rebautizado por la jerga popular como el "Petit Pulgas" debido a sus instalaciones modestas.
En este recinto, situado sobre la calle Rondó, los vecinos experimentaban las famosas matinées. Por el valor de una sola entrada, el espectador accedía a tres o cuatro películas de la "época de oro" del cine argentino, intercaladas con el indispensable "número vivo". Esta modalidad consistía en presentaciones en vivo de cantantes, humoristas o actores locales entre proyección y proyección, lo que generaba una importante fuente de trabajo para los artistas de la región. Asimismo, las pantallas proyectaban los míticos noticieros "Sucesos Argentinos", que funcionaban como difusores de las políticas gubernamentales y de la actualidad nacional.
Paralelamente, las Sociedades de Fomento barriales se consolidaron como bastiones de la identidad. Gracias al aumento del tiempo libre y las mejoras laborales derivadas del Estado de bienestar, los trabajadores tenían la posibilidad de asistir a peñas y bailes, manteniendo vivas las raíces musicales de sus provincias de origen.
El abrupto final de una época
La edad de oro de la cultura popular en el oeste bonaerense tuvo una fecha de caducidad precisa y violenta. El golpe de Estado cívico-militar de septiembre de 1955, autodenominado "Revolución Libertadora", no solo derrocó al gobierno constitucional, sino que aplicó una política de erradicación cultural sistemática.
Las cifras y los hechos reportados por los investigadores del podcast son lapidarios. El imponente Teatro Rodante, orgullo de la ingeniería local, fue desguazado. Las secretarías fueron desmanteladas, los artistas populares sufrieron persecución o exilio, y la cultura volvió a recluirse entre las cuatro paredes de los clubes tradicionales, reservada nuevamente para las familias de la élite.
EL segundo capitulo aborda el florecimiento de la cultura en los años 40. La aparición por primera vez de espectáculos públicos en las plazas. EL Cine y el teatro. Las peñas en los barrios y una entrevista inédita al primer secretario de cultura que tuvo la región oeste. Alberto Podestá, que con solo 30 años asumió en 1948 un rol hasta ese entonces desconocido, ofrecerle a la comunidad de Morón, Ituzaingó e Hurlingham, actividades culturales masivas.