La regional Oeste de la Asociación Obrera Textil, le contestó en duros términos al ministro de Economía Luis Caputo. Luego de la entrevista televisiva en la que el ministro, al ser consultado por los precios y la calidad de la ropa en el país, afirmara: "Nunca compro ropa hecha en la Argentina", el gremio textil salió en defensa de la industria nacional.
Las declaraciones de Caputo, cayeron como un balde de agua fría en un sector que, según datos de la Cámara Industrial Argentina de la Indumentaria (CIAI), registró una baja en la producción cercana al 25% en el último año, producto del desplome del poder adquisitivo y el incremento de los costos operativos.
Desde la sede de la Asociación Obrera Textil – Zona Oeste, Darío Montes analizó el impacto simbólico y económico de las palabras del jefe de la cartera de Hacienda.
—¿Qué opinión le merecieron los dichos del ministro que afirmó que nunca compra ropa hecha en la Argentina? —Me parecieron declaraciones muy graves y profundamente desafortunadas. No es un ciudadano común el que habla, es un ministro del Estado. Cuando un funcionario dice que no consume producción nacional, está despreciando el trabajo de miles de familias argentinas que viven de la industria textil.
—¿Por qué considera que no es solo una opinión personal? —Porque un ministro no habla solo a título individual. Sus palabras tienen peso político, económico y social. Ese mensaje impacta directamente en la industria, en el empleo y en la autoestima de nuestros trabajadores y trabajadoras. No se puede gobernar un país despreciando lo que produce su gente.
—¿Cuál es hoy la situación del sector textil en la zona oeste? —La industria textil sostiene miles de puestos de trabajo en la región. Cada taller, cada fábrica, representa ingresos para familias enteras. Cuando desde el propio Estado se desvaloriza la producción nacional, se pone en riesgo el trabajo, la inversión y el desarrollo local.
—¿Qué representa para usted una prenda hecha en Argentina? —Representa trabajo genuino, historia, identidad y dignidad. Detrás de cada prenda hay esfuerzo, capacitación, horas de trabajo y compromiso. No es solo ropa, es sustento para miles de hogares.
—¿Qué mensaje le daría al ministro? —Que reflexione. Que entienda que gobernar también es cuidar el trabajo argentino. Un ministro que desprecia la producción nacional no está representando los intereses del pueblo. Necesitamos políticas públicas que defiendan la industria y el empleo, no que los ataquen.
¿Qué reclama el movimiento obrero textil? —Respeto. Coherencia. Y un compromiso real con la industria nacional. La defensa del trabajo argentino no se negocia.
Un panorama incierto
La industria textil en Argentina emplea a más de 500,000 personas de manera directa e indirecta. Los antecedentes inmediatos muestran una preocupación creciente por la apertura de importaciones de productos terminados, lo que, según la AOT, genera una competencia desleal con países que poseen subsidios energéticos y condiciones laborales precarias.
La zona oeste del Gran Buenos Aires, históricamente un polo productivo clave, se encuentra hoy en estado de alerta ante la posibilidad de nuevos cierres de plantas. Para los trabajadores, la postura de Luis Caputo no es solo una anécdota de consumo personal, sino la confirmación de un rumbo económico que los excluye.