Una repostería de Ituzaingó reversionó las tradicionales roscas de Pascuas
Santiago Menu
El panorama gastronómico de Ituzaingó no deja de sorprender. En un distrito donde la identidad barrial se mezcla con una búsqueda constante de innovación, los emprendedores locales están redefiniendo los clásicos de nuestra mesa. Esta vez, el foco está puesto en la celebración de Pascuas y en cómo una propuesta artesanal ha logrado romper el molde de la tradicional masa de brioche y crema pastelera.
Se trata de Felisa, un rincón de cocina consciente y real que ha decidido patear el tablero con dos creaciones que ya están dando que hablar entre los vecinos del lado Norte de la ciudad. Bajo la premisa de utilizar "ingredientes de verdad", su creadora presenta una propuesta que equilibra la nostalgia de lo artesanal con las necesidades nutricionales actuales.
Para quienes prefieren arrancar la celebración con algo salado o buscan el complemento ideal para la picada familiar, Felisa lanzó la Chipascua. Esta versión subvierte la idea de la rosca tradicional utilizando una base de chipa real.
Lo interesante de esta propuesta no es solo su sabor, sino su composición: es una opción reducida en lactosa (elaborada sin leche ni manteca) y totalmente sin gluten, lo que la vuelve inclusiva para diversos tipos de dietas sin resignar la textura característica de un buen chipá. Para elevar el perfil de sabor, se completa con un "toque mediterráneo" de tomates cherry confitados y aceitunas negras, transformando un clásico regional en una pieza de autor.
Por el lado de los dulces, la apuesta se aleja de las harinas refinadas y los excesos de azúcar industrial. La Roscarrot es la adaptación de la ya aclamada Carrot Cake de la casa, pero presentada en el simbólico formato de rosca.
Esta pieza está pensada para los paladares que buscan densidad y nutrición: elaborada con harina integral agroecológica, contiene una combinación de almendras, avena y nueces que aportan un crocante único. El cierre de oro lo da su frosting de castañas de cajú, una alternativa cremosa y vegetal que reemplaza a los baños tradicionales, manteniendo la frescura y el sello saludable que caracteriza al emprendimiento.
Como toda producción 100% artesanal, los cupos son limitados y requieren planificación. En tiempos donde la producción masiva suele ganar terreno, encontrarse con proyectos que priorizan la dedicación y el "amor" en cada amasado es una noticia que celebramos. Felisa demuestra que en el Oeste, la tradición no se pierde, sino que se transforma para ser más sana, inclusiva y, sobre todo, deliciosa.