Alarma: Peugeot paralizó totalmente su planta de El Palomar
Diario La Ciudad
Durante el año pasado, la automotriz francesa ostentaba aproximadamente un 9% de participación en el mercado automotor nacional. En la actualidad, esa cifra se ha desplomado a un escaso 5%.
En un movimiento que sacude los cimientos de la industria manufacturera argentina, la corporación automotriz Stellantis ha decidido poner un freno de mano a su producción nacional. La medida, dictada por una drástica caída en la demanda interna y un revés en las exportaciones, tiene como epicentro al complejo industrial de El Palomar, ubicado en la provincia de Buenos Aires. Esta decisión marca un punto de inflexión para el sector automotor nacional y enciende las alarmas sobre el futuro del empleo en una de las ramas productivas más importantes del país.
El Palomar: El Epicentro del Ajuste
El cese de actividades en la histórica planta bonaerense no es un simple bache en el cronograma anual. Desde este último lunes 26 de octubre, las maquinarias encargadas de ensamblar los modelos Peugeot 208 y 2008 han quedado silenciadas. La reapertura de los portones recién está prevista para el 18 de enero de 2027.
Este prolongado letargo industrial obliga a la empresa a reorganizar rápidamente a su fuerza laboral. Para transitar este período inactivo, Stellantis ha decidido adelantar el receso de vacaciones de sus operarios, forzando la distribución de las licencias ordinarias entre los meses de noviembre y diciembre de este año.
La situación actual no es un evento aislado dentro del calendario de Stellantis. A lo largo del 2026, la planta de El Palomar ya había sufrido diversas paradas productivas intermitentes. Sin embargo, la extensión temporal de este nuevo freno evidencia que el mercado de consumo no ha logrado absorber el stock automotor acumulado en los patios de la fábrica.
Los Números Detrás de la Parálisis
La marca Peugeot, que históricamente ha encontrado en la Argentina uno de sus bastiones comerciales más sólidos dentro de la región, sufrió una contracción severa en muy pocos meses. Durante el año pasado, la automotriz francesa ostentaba aproximadamente un 9% de participación en el mercado automotor nacional. En la actualidad, esa cifra se ha desplomado a un escaso 5%.
Esta pérdida de cuatro puntos porcentuales, en un mercado que ya se encuentra comprimido, representa miles de unidades que han dejado de venderse y, por consiguiente, de fabricarse. Este declive estructural se produce en un escenario donde Stellantis emplea a aproximadamente 5.000 personas de forma directa en toda la Argentina. A la retracción de las ventas internas se suma un panorama exportador igualmente complejo, obligando a la empresa a reevaluar urgentemente sus proyecciones operativas a mediano plazo.
La Advertencia Regional: ¿Riesgo de Cierre?
El clima de preocupación escala significativamente al analizar las recientes intervenciones públicas del presidente de Stellantis para América del Sur, Herlander Zola. En un diálogo directo con la publicación Exame, el ejecutivo máximo para la región dejó entrever que ninguna alternativa drástica está descartada en el tablero estratégico de la corporación. Sus palabras, precisas y sin eufemismos, han resonado en los pasillos de las dependencias gubernamentales, encendiendo alertas de máxima prioridad.
"Tenemos dos plantas allí. Dependiendo del mercado, las reglas y la competitividad de los productos, podemos trasladar la producción de una a otra, mantener las dos, cerrar una y mantener la otra o cerrar ambas. El costo de la mano de obra en Argentina es, literalmente, el doble que en Brasil. Todo puede suceder" — Herlander Zola, presidente de Stellantis para América del Sur.