Arte Reborn: una artista Ituzainguense que impresiona por su hiperrealismo
Diario La Ciudad
Desde el oeste del Gran Buenos Aires, una artista local transforma vinilo y pintura en "bebés reborn", piezas de colección que despiertan ternura y conquistan el mercado artesanal.
En el corazón de Ituzaingó, el arte ha tomado una forma inusitada, conmovedora y hasta polémica. No se trata de óleos sobre lienzo ni esculturas de mármol, sino de una disciplina que desafía la percepción visual: el arte Reborn. Gisela Kalyñiuk, vecina y artista de la zona, se ha convertido en una referente de esta técnica, creando muñecos con un nivel de realismo tal que, a simple vista, parecen recién nacidos respirando en sus cunas. ¿Qué hay detrás de este fenómeno que combina artesanía, pintura y emoción?
Más que un muñeco: una experiencia sensorial
Gisela define su trabajo no como la fabricación de juguetes, sino como la creación de "obras de arte que puedes abrazar". El proceso es minucioso y solitario; ella misma se encarga de dar vida a cada pieza, asegurando que no existan dos iguales en el mundo.
"Un bebé Reborn es más que un arte, es una conexión. Tiene una esencia, una emoción que trasciende lo visual. No solo es una pieza de arte, despierta ternura y sensaciones únicas", explica Kalyñiuk sobre su vocación.
A diferencia de lo que muchos creen, estos bebés no son de silicona sólida. La artista trabaja con kits de extremidades de vinilo y cuerpo de tela, rellenos estratégicamente con microesferas de vidrio y vellón. Esta técnica es fundamental para lograr el "peso real" característico de un bebé real, permitiendo que la cabeza caiga suavemente si no se sostiene, generando esa necesidad instintiva de protección en quien lo carga.
Un origen marcado por la historia
Para entender el valor de estas piezas, es necesario mirar hacia atrás. Este arte no es una moda pasajera de las redes sociales; sus raíces se hunden en la Segunda Guerra Mundial. En Alemania, ante la escasez de recursos y juguetes nuevos, las madres comenzaron a restaurar y reformar las muñecas viejas de sus hijas para darles un aspecto renovado. De allí surge el término Reborn (renacer).
Hoy, décadas después, esa práctica de supervivencia ha evolucionado hacia un coleccionismo de alto nivel que Gisela ha sabido perfeccionar en Argentina, ofreciendo piezas que pueden tener cabello injertado o pintado, ojos abiertos o cerrados, y detalles que enamoran como venitas, rojeces y marcas de nacimiento.
Detalles que marcan la diferencia
Adquirir una de estas piezas es sumergirse en una experiencia completa de "adopción". Gisela no entrega simplemente un producto; entrega un momento. Cada bebé llega a su nuevo hogar con un ajuar completo:
- Vestimenta elegida por la artista.
- Chupete imantado y portachupete.
- Mantita suave, pañales y osito de apego.
- Certificado de nacimiento y guía de cuidados.


El mercado del arte en tiempos de crisis
Los precios son variables y únicos por cada bebé, dependiendo del tamaño, la complejidad del pintado (si es "peladito" o con pelo injertado) y los materiales utilizados. La venta se realiza de manera personalizada, contactando directamente a la artista, quien evita intermediarios para garantizar la autenticidad de su obra.
Para los vecinos de Ituzaingó y amantes del arte realista, el trabajo de Gisela Kalyñiuk es una muestra de cómo la dedicación y el talento local pueden transformar materiales inertes en pura emoción.