Cómo la tecnología está ayudando a mejorar la seguridad y la convivencia en las ciudades argentinas
Diario La Ciudad
Los gobiernos locales han aportado su grano de arena adoptando no solo muchos de estos dispositivos, sino cimentando alianzas comerciales con proveedores nacionales e internacionales para adaptar la tecnología a las necesidades específicas de cada región
Aunque menos que otros países, la Argentina está realizando inversiones importantes en materia de tecnología para la modernización de las principales ciudades del país. Muchas todavía están lejos de ser ciudades inteligentes, sin embargo, es innegable que estos dispositivos ya están mejorando aspectos como la seguridad y la convivencia.
Tecnología al servicio de la sociedad
Entre las principales herramientas que los últimos gobiernos han implementado tanto en áreas urbanas como rurales, se encuentran las cámaras de seguridad con AI y los medidores inteligentes.
El objetivo de estos es, de forma conjunta, monitorear lo que ocurre en las calles de las principales ciudades, así como recopilar datos en tiempo real sobre el funcionamiento de los servicios básicos.
Los gobiernos locales han aportado su grano de arena adoptando no solo muchos de estos dispositivos, sino cimentando alianzas comerciales con proveedores nacionales e internacionales para adaptar la tecnología a las necesidades específicas de cada región.
Finalmente, las nuevas tecnologías (basadas en el Internet de las Cosas) estarían permitiendo interconectar estas redes de dispositivos tanto con centros de administración, como con aplicaciones de acceso público, para que toda la sociedad civil tenga acceso a información esencial, desde alertas en tiempo real, hasta noticias sobre interrupciones en los servicios.
Impacto en la seguridad
El rol principal de estas tecnologías es la seguridad, con cientos de dispositivos siendo instalados en las principales ciudades del país para disminuir los robos, facilitar la identificación de delincuentes y detectar actividad sospechosa. Las cámaras de seguridad y los sistemas de control de acceso serían las herramientas más utilizadas con este fin.
Pero la seguridad va más allá de la delincuencia, por lo que estos equipos se complementan con herramientas como sensores, alarmas y otros sistemas de detección de anomalías. Esto permite, por ejemplo, disminuir el número de accidentes de tránsito, así como mitigar los daños en caso de fallas en la infraestructura o catástrofes naturales.
Estos sistemas están, en su mayoría, equipados con software de ciberseguridad para no solo mantener la integridad de los mismos y asegurar un funcionamiento óptimo, sino también para proteger la información que estos utilizan para tomar decisiones de forma automatizada.
Una convivencia optimizada
Pero el rol de la tecnología no se detiene en la seguridad, sino que también abarca todo lo que corresponde a la convivencia, ayudando a recopilar y almacenar evidencia en caso de disputas vecinales y disminuyendo el margen de error de las autoridades al momento de tomar una decisión con respecto a cada caso.
Estas herramientas pueden ayudar a limitar el perímetro para evitar accesos no autorizados por parte de vecinos que no siguen el protocolo apropiado con respecto a las visitas, crear evidencia en casos de ruidos o música a todo volumen a altas horas de la noche, e incluso registrar vehículos estacionados en espacios no permitidos.
Del mismo modo, esta interconexión permite la creación de canales de comunicación efectiva entre la comunidad y las autoridades, desde grupos de redes sociales y servicios de mensajería instantánea donde todos pueden expresarse de forma libre, hasta aplicaciones para realizar denuncias de forma ágil y segura.
Retos
La implementación de herramientas tecnológicas, tanto para la seguridad como para la convivencia, tiene retos implícitos que no son fáciles de sortear.
Para muchos, el presupuesto nacional sigue siendo demasiado limitado para realizar las inversiones necesarias para la digitalización, lo que puede traducirse en una implementación “a medias” incapaz de generar los resultados esperados.
Del mismo modo, los dispositivos basados en inteligencia artificial que son capaces de detectar o reconocer la identidad de los ciudadanos (basándose en el acceso a bases de datos que incluyan variables biométricas o información legal) pueden considerarse violaciones a la privacidad, especialmente si esta no está adecuadamente resguardada.
Por último, la falta de personal especializado puede llevar a que la instalación y configuración de los equipos no sea la adecuada, disminuyendo su efectividad a mediano y largo plazo.