Defender el INTA es defender la soberanía y el futuro

Nos enfrentamos a un gobierno nacional desertor: uno que abandona sus responsabilidades constitucionales, recorta transferencias a las provincias, paraliza la obra pública estratégica y avanza sobre las instituciones que hacen posible la producción y la soberanía alimentaria.

Defender el INTA es defender la soberanía y el futuro
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La ciencia y la tecnología son factores clave para el desarrollo del sector agroalimentario. Mientras que desde la gestión del Gobernador Axel Kicillof en la provincia de Buenos Aires fortalecemos el sistema provincial de innovación y creamos 3 nuevas chacras experimentales, el gobierno nacional de Milei desfinancia los organismos de ciencia y técnica y por primera vez en la historia cerró una Estación Experimental del INTA.

Días atrás, el Consejo Directivo del INTA habilitó la subasta del predio de 33 hectáreas ubicado principalmente en el partido de Ituzaingó. Esto demuestra que el cierre de la Estación Experimental AMBA y todas sus unidades dependientes tenía un único objetivo: realizar negociados con sus tierras.

La venta de las tierras

El pasado viernes 27 de marzo, el presidente del INTA, Nicolás Bronzovich, firmó una resolución para desafectar del patrimonio del organismo conocido como "Cabaña Tuyú", ubicado entre los partidos de Ituzaingó y Hurlingham, un lugar estratégico para asistir al cinturón frutihortícola más grande del país y a miles de productores y productoras del área metropolitana. Como bien señaló el ministro de Desarrollo Agrario, Javier Rodríguez: "el remate del patrimonio público es una constante del gobierno de Milei".

Resulta paradójico que el propio Decreto 1382/2012, que creó la Agencia de Administración de Bienes del Estado (AABE) y bajo cuyo amparo se pretende ejecutar esta venta, establezca en sus considerandos que "los bienes del Estado Nacional y los derechos sobre ellos son activos que deben ser administrados de forma integral con los restantes recursos públicos". El mismo decreto afirma que el Poder Ejecutivo Nacional debe contemplar "el uso racional y el buen aprovechamiento de los mismos, considerándoselos de índole estratégica para el proyecto de crecimiento con inclusión social. La norma que invocan para liquidar el predio del INTA es, precisamente, la que lo contradice.

Sin embargo, esta operación no es un hecho aislado. El inmueble que hoy se pretende rematar forma parte de un patrón sistemático: el gobierno nacional viene transfiriendo patrimonio público a la casta inmobiliaria, ya sea con propiedades en Palermo, Retiro y Nordelta, con playas ferroviarias y predios del Ejército en el interior del país, o con la reciente subasta del inmueble de la Universidad de Madres de Plaza de Mayo.

Solo negocios inmobiliarios

El plan es claro: vender todos aquellos activos que resulten propicios para sus negocios inmobiliarios. Y en esa lógica entra el INTA, y el valor de su suelo. Bajo discursos de racionalización del espacio físico del patrimonio estatal, pretenden hacerle creer a la sociedad que se trata de inmuebles sin valor, cuando en realidad su trascendencia es incalculable. Para los trabajadores y trabajadoras del INTA, y para la comunidad científica y agropecuaria, el valor de estos predios no reside solo en su suelo: reside en décadas de conocimiento, vínculos y trabajo territorial acumulados. Eso es lo que el Gobierno quiere tapar. La arbitrariedad de las autoridades de la AABE ya habilitó presentaciones judiciales, y habrá más.

El patrón es conocido porque no es la primera vez. En diciembre de 2024, la AABE subastó el histórico edificio del INTA en la calle Cerviño 3101/67, en el barrio porteño de Palermo, adjudicado a una empresa constructora por 18,5 millones de dólares. Ahora le toca al AMBA. Y si no lo frenamos, le tocará a las más de 42.000 hectáreas de tierras del INTA en todo el país que ya fueron señaladas por el organismo como pasibles de venta.

Nos enfrentamos a un gobierno nacional desertor: uno que abandona sus responsabilidades constitucionales, recorta transferencias a las provincias, paraliza la obra pública estratégica y avanza sobre las instituciones que hacen posible la producción y la soberanía alimentaria. El cierre del INTA AMBA deja a más de 10.000 productoras y productores sin acompañamiento técnico. Eso no es gestión: es traición a la Patria.

* Javier Cernadas es Director Provincial de Alimentos y Mercados Agroalimentarios del Ministerio de Desarrollo Agrario de la Provincia de Buenos Aires.

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