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El Hentai: Un género entre leyes y tabúes

Seguramente habrás oído acerca del Hentai, ese género de manga y anime que es, para muchxs, considerado “de pervertidos” y que acarrea un montón de tabúes, malentendidos y prejuicios. Pero, ¿alguna vez te preguntaste por qué eso es así? En #ElMomentoOtaku te lo contamos.

La palabra Hentai no estuvo siempre asociada al género pornográfico con el que es relacionada, ni tampoco con lo explícito. Compuesta por el kanji “Hen” que significa “cambio” o “extraño” y el kanji “Tai”, que puede traducirse como “apariencia” o “condición”, el término Hentai remite a la “metamorfosis” o “transformación”.

En líneas generales, el Hentai hacía referencia a la rareza como una peculiaridad de la apariencia, sin llevar una referencia sexual explícita en sí.

Sin embargo, a raíz de ciertas circunstancias, el término se fue moldeando de acuerdo a las condiciones sociales e históricas que llevaron al Hentai a ser sinónimo de lo sexual, lo tabú y, en ocasiones, hasta de lo perverso.

Lo raro se transforma en sexualmente perverso

El término Hentai, hasta finales del siglo XIX, no tenía ninguna connotación sexual. Todo cambió en 1894, cuando fue publicado en Japón una traducción del libro “Psicopatías sexuales” de Richard von Kraft-Ebing, escrito en 1886.

En japonés, el nombre de este libro fue traducido como “Hentai seiyoku shinrigaku”, terminología médica que introducía en la sociedad japonesa la idea de lo sexual como algo perverso. La frase “Hentai seiyoku” significaba, literalmente, “perversión sexual”, y prontamente fue tomada por la cultura occidental y los seguidores del manga/anime para referirse al género pornográfico de dichas producciones culturales.

Historia del Hentai

Sin embargo, el Hentai no es el primer género artístico japonés que aborda las cuestiones sexuales explícitas. Durante el período Edo (1600-1868) las estampas japonesas denominadas “Ukiyo-e” (de las que ya hemos hablado en #ElMomentoOtaku sobre los orígenes del manga) tenían, dentro de su amplia gama de géneros, un tipo de impresiones de índole erótica llamadas “Shunga”.

Las estampas enmarcadas dentro de la categoría Shunga terminaron influenciando, posteriormente, a las imágenes y tramas de la pornografía japonesa moderna. Por ejemplo, en 1814, Katsushika Hokusai, uno de los máximos exponentes del Ukiyo-e, había pintado su obra “El sueño de la esposa del pescador” en la que retrataba la relación sexual entre una mujer y un pulpo.

La obra de Hokusai “El sueño de la esposa del pescador” (1814) influenció a varias obras de índole erótica en el manga moderno.

Más cercano en el tiempo, las influencias de Hokusai pueden evidenciarse en la obra de Toshio Maeda, precisamente en su manga “Urotsukidōji“ (1986) en el que un demonio con tentáculos es protagonista de distintas relaciones eróticas.

Por fuera del manga Hentai de tentáculos, podría decirse que el Hentai como género pornográfico consolidado nace a fines de la década del 60. En 1968, el mangaka Go Nagai publicó “Harenchi Gakuen” o “Escuela infame”, convirtiéndose en el primer mangaka en introducir el erotismo en la industria del manga moderno.

A la sociedad japonesa no le hizo mucha gracia el trabajo de Nagai, que arremetía contra tabúes y hablaba de sexo de forma abierta, por lo cual su trabajo fue duramente criticado y reprobado por ciertos sectores sociales.

En lo que respecta al anime, el Hentai se hizo presente por primera vez en 1969 con el anime erótico “Senya Ichiya Monogatari”, una adaptación de Las mil y una noches dirigida por Eiichi Yamamoto e ideada por Osamu Tezuka, nada más ni nada menos que “El Dios del Manga” y creador de Astroboy.

A fines de la década del 80, el Hentai fue descubierto y consumido masivamente a nivel mundial gracias a la expansión de internet, que permitió que este género se hiciera ampliamente popular en zonas como América del Norte y Europa.

¿Arte o inmoralidad? El Hentai a la luz de las leyes

Si aún hoy en día existen prejuicios y tabúes respecto al Hentai y quienes lo consumen, ¡imaginate cómo sería en décadas e incluso siglos anteriores! Hasta fines de los noventa, el Hentai y los mangakas que lo producían se veían sometidos a estrictas leyes y censuras que estaban destinadas a erradicar este tipo de ilustraciones e historias. Esto terminó sirviendo como trampolín para tramas y personajes de los más variados, a fin de escapar a las prohibiciones y poder seguir publicando. ¿De qué estoy hablando? Ya verás…

Si de leyes en contra del Hentai se trata, el Código Penal japonés tiene la solución: El artículo 175 de dicho código prohíbe la publicación de “material moralmente perjudicial”, lo cual es aplicable a este tipo de producciones explícitas. En este sentido, el Hentai es considerado “un canal de inmoralidad” perjudicial para la sociedad japonesa, en vez de una obra literaria o artística.

Además, las leyes japonesas vigentes desde la Segunda Guerra Mundial y hasta la década de 1990 prohibían la inclusión de cualquier tipo de imagen gráfica de los genitales. Entonces, los mangakas que trabajaban dentro del género del Hentai, inventaron distintas formas para sortear las prohibiciones, como el retoque o la emulación simbólica de los órganos sexuales.

Esto explica la gran cantidad de personajes fantásticos en las producciones Hentai: monstruos, demonios, androides, alienígenas e incluso personas o seres con tentáculos, todas herramientas para simular los genitales humanos en las relaciones sexuales de las tramas.

Otra de las prohibiciones relacionadas al Hentai que primó hasta 1991, es la que no permitía mostrar representaciones del vello púbico. De esta manera, los mangakas dedicados al Hentai empezaron a representar personajes con un mínimo de detalles anatómicos y sin presentar vello en la zona genital, lo que provocó la difusión de material explícito con personajes mujeres “aparentemente muy jóvenes” y que, a los ojos de lectores de Occidente, podrían parecer niñas.

¿Conocías todos estos detalles sobre el Hentai y su historia?

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Radio Kamikaze en Vivo

Melina Alderete

Escritora, periodista. Conductora y productora radial en Radio Kamikaze. Otaku empedernida. Ávida lectora, cuando tiene ganas. Fan del cine y los dibujos animados, de todo tipo y clase. Se considera una "inventora serial" que siempre se trae algo entre manos... En definitiva, un bicho raro, de otro planeta, pero que escribe. ¡Una marciana haciendo crónicas! Mail: unamarciana.haciendocronicas@gmail.com Instagram: @yo.marciana
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