El silencio no educa: condenan a la docente del jardín San Judas Tadeo por abuso sexual

El caso que fue denunciado por el Diario La Ciudad en el año 2022 a partir del testimonio de Sabrina la madre de la menor, puede marcar un nuevo camino en el tratamiento de estos casos en las escuelas.

El silencio no educa: condenan a la docente del jardín San Judas Tadeo por abuso sexual
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La condena a tres años de prisión para Ana María Fernanda Villar no es solo el cierre de una causa por abuso sexual en un jardín de infantes de Ituzaingó; es un recordatorio brutal de la fragilidad de los sistemas de protección infantil dentro de las instituciones que deberían ser, por definición, los lugares más seguros después del hogar.

El fallo de la Justicia de Morón confirma que, entre 2017 y 2019, la docente abusó de su autoridad y de la confianza de niños de entre 3 y 5 años. Pero más allá de la mecánica delictiva, el caso del Jardín San Judas Tadeo deja al desnudo una herida social profunda: la revictimización de quienes se atreven a denunciar.

Dice el fallo: "CONDENAR a ANA MARIA FERNANDA VILLAR, a la pena de TRES AÑOS DE PRISION DE EJECUCION CONDICIONAL con más la imposición de COSTAS, por ser autora penalmente responsable del delito de ABUSO SEXUAL SIMPLE BAJO MODALIDAD DE DELITO CONTINUADO POR SER SU AUTORA ENCARGADA DE LA EDUCACIÓN DE LA VÍCTIMA, cometido en el periodo comprendido desde el mes de marzo del año 2017 y finalizaron en el mes de diciembre del año 2019, en el partido de Ituzaingó, provincia de Buenos Aires. Rigen los arts. 5, 26, 29 inc. 3°, 40, 41, 45 y 119 primer y último párrafo inc. b) del Código Penal; 530 y 531 del Código Procesal Penal."

El caso que fue denunciado por el Diario La Ciudad en el año 2022 a partir del testimonio de Sabrina la madre de la menor, puede marcar un nuevo camino en el tratamiento de estos casos en las escuelas.

El muro de silencio institucional

Cuando una familia denuncia un abuso en una escuela, lo primero que suele aparecer no es la contención, sino el instinto de preservación corporativa. En este caso, el testimonio de la madre de la víctima es devastador: "La escuela me dio la espalda".

No es un hecho aislado. En el ámbito escolar, todavía persiste la tendencia a cuestionar el relato del niño o a estigmatizar a su entorno. Decir que una nena de 4 años "fabulaba" o que su conducta era "provocativa" no solo es un error pedagógico, es una canallada jurídica que la sentencia de este juicio abreviado terminó por demoler. La propia acusada, al aceptar el juicio abreviado, admitió lo que la institución y parte de la comunidad educativa intentaron tapar durante seis años.

Los chicos no mienten"

Sabrina, la madre de la víctima, cuya perseverancia fue clave para que la causa no fuera archivada, envió un mensaje contundente a otras familias que puedan estar atravesando situaciones similares.

Creo que es muy importante hablar con los niños, observar su conducta e indagar si vemos actitudes raras para la edad. Y lo más importante: si un chico te dice algo, siempre creerles. Los chicos no mienten”, enfatizó.

Para la familia, el veredicto condenatorio es una herramienta de empoderamiento social. "Este fallo es importante para que las personas se animen a realizar las denuncias y nunca bajar los brazos", señaló la mujer, quien durante años enfrentó rumores que buscaban instalar la idea de que su hija era una "fabuladora" o que el abuso era de origen intrafamiliar.

El rol de la escuela: El próximo frente judicial

Con la responsabilidad penal de Villar ya establecida por la Justicia y admitida por la propia acusada en el juicio abreviado, la estrategia legal ahora se traslada a la responsabilidad de las autoridades del establecimiento.

“Ahora le tocará a la escuela responder por no tener los cuidados necesarios para cuidar a mi hija”, advirtió la madre. El fallo deja en evidencia que el abuso ocurrió dentro de un entorno que debía garantizar la seguridad del menor y que, según la denuncia, no activó los mecanismos de protección ni acompañó a las víctimas cuando el hecho salió a la luz.

La reparación más allá de la condena

La pena de tres años de ejecución condicional puede parecer exigua para el dolor causado, pero en el terreno de los hechos, tiene un valor simbólico y legal fundamental: La verdad jurídica: Ya no hay "supuestos". Hay una culpable con nombre y apellido. El nombre limpio: La familia, señalada y juzgada por "ensuciar" el prestigio del colegio, hoy tiene un documento firmado por jueces que les dan la razón.

Una deuda pendiente

¿Qué falló en el San Judas Tadeo para que una docente pudiera sostener una conducta abusiva durante casi tres años sin ser detectada? Las instituciones educativas deben entender que la protección de la infancia no se agota en un manual de convivencia. Requiere de protocolos de alerta temprana y, sobre todo, de la capacidad de creerles a los niños.

El proceso fue "duro y largo", como describe la madre. Seis años de espera para una verdad que estaba ahí, en el relato de una niña. Que este fallo sirva para que nunca más una madre tenga que pedir "limpiar el nombre de su familia" por el solo hecho de haber protegido a su hija.

Cómo actuar ante sospechas de abuso escolar

1. Escucha Activa y No Revictimización

El primer paso es el más delicado. Si un niño realiza un relato o presenta conductas inusuales (regresiones, angustia extrema, juegos sexualizados):

No presionar: Evite interrogar al menor de manera insistente. Esto puede "contaminar" el testimonio y ser cuestionado por la defensa técnica del acusado.

Creer y validar: El entorno debe ser de seguridad. No se debe dudar frente al niño ni juzgar su relato.

2. La Denuncia Penal Inmediata

No se debe esperar a que la escuela realice una investigación interna. El colegio no tiene facultades judiciales.

Dónde denunciar: Puede realizarse en la Comisaría de la Mujer y la Familia, en cualquier comisaría jurisdiccional o directamente en la Fiscalía (UFI) de turno especializada en delitos contra la integridad sexual.

Sin abogado inicial: No es necesario tener un abogado para denunciar, aunque se recomienda buscar uno como particular damnificado para impulsar la causa.

3. Preservación de la Prueba

En casos de abuso sexual infantil (ASI), la prueba principal suele ser la Cámara Gesell. Sin embargo, hay otros elementos clave:

Pruebas físicas: Si hubiera lesiones, dirigirse de inmediato a un hospital público para que el médico de policía realice el reconocimiento. No bañar al niño si el hecho fue reciente.

Documentación escolar: Solicitar copias del cuaderno de comunicaciones, informes de asistencia y cualquier comunicación previa con los docentes.

4. La Notificación al Establecimiento

Una vez realizada la denuncia penal:

Presentar nota formal: Notificar a las autoridades del colegio que se ha iniciado una causa penal.

Exigir el Protocolo: Por normativa del Ministerio de Educación (Resolución 268/14 en PBA y similares), ante una denuncia de este tipo, el docente debe ser separado del cargo de forma preventiva de inmediato mientras dure la investigación.

5. El Rol del Particular Damnificado

Como se vio en el caso de la docente Villar, el proceso puede ser largo (en este caso, 6 años).

Constituirse como Particular Damnificado permite a los padres proponer peritos de parte (psicólogos), sugerir testigos y apelar resoluciones.

Es fundamental contar con un psicólogo especializado en ASI que acompañe al niño durante el proceso para evitar que el sistema judicial lo dañe aún más.

Lo que NO se debe hacer (Errores comunes)

NO Enfrentar al docente: Puede generar una situación de violencia o permitir que el acusado borre pruebas (mensajes, fotos, etc.).

NO difundir en redes: Si bien el escrache es una herramienta de desahogo, legalmente puede ser usado por la defensa para alegar "complot" o "influencia" sobre los testigos. Primero siempre la denuncia judicial.

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