Ituzaingó se consagró campeón de un prestigioso torneo de fútbol playa

Esta consagración no es solo un trofeo más para las vitrinas, sino un recordatorio del crecimiento del fútbol playa en nuestra ciudad y del espíritu competitivo que nos caracteriza.

Ituzaingó se consagró campeón de un prestigioso torneo de fútbol playa
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El rugido del León se escuchó más fuerte que nunca, pero esta vez el eco no vino del Estadio Carlos Sacaan, sino de las costas rionegrinas. En un despliegue de garra, talento y despliegue físico, Ituzaingó se coronó campeón de la Copa Golfo de Fútbol Playa, un certamen de alto vuelo organizado por la Secretaría de Deportes de Río Negro y la Municipalidad de San Antonio Oeste.


El escenario no pudo ser más idílico: las playas de Las Grutas, donde el "Verde" demostró que, cuando se trata de defender los colores del Oeste, no importa si es sobre césped o sobre arena. La competición no fue un trámite sencillo. El torneo reunió a seis de los equipos más competitivos de la disciplina a nivel regional y nacional. Entre los protagonistas figuraron nombres de peso como San Lorenzo y Hurlingham (representando al AMBA), junto a combinados patagónicos de la talla de Playa Madryn, Pehuén de Neuquén, y los locales La Estrella y La Caleta de Viedma.


En este contexto de paridad, Ituzaingó tuvo que apelar a la mística y a una efectividad goleadora envidiable para abrirse paso entre los favoritos.

La fase de grupos fue una verdadera montaña rusa de emociones. El debut fue un ajustado 5-4 contra Playa Madryn, que sirvió para calentar motores. Luego, llegó la exhibición de fútbol ante un viejo conocido, Hurlingham, con una goleada categórica de 9-2.


Sin embargo, el deporte siempre da revancha y en el segundo choque ante los de Hurlingham, tras un empate 3-3 de dientes apretados, la suerte de los penales le fue esquiva a los nuestros. Lejos de desanimarse, el equipo volvió a ganarle a los madrynenses por 5-3 para sellar su pase a la fase eliminatoria.


En semifinales,
Ituzaingó mostró su mejor versión táctica para despachar a La Caleta por 5-2, demostrando que el equipo estaba físicamente entero para la cita final.


El partido decisivo contra Pehuén de Neuquén fue, sencillamente, para el infarto. En un ida y vuelta constante donde no se dieron tregua, la jerarquía de los jugadores de Ituzaingó terminó pesando más. Con un 6-5 final, el pitazo del árbitro desató la locura. Esta consagración no es solo un trofeo más para las vitrinas, sino un recordatorio del crecimiento del fútbol playa en nuestra ciudad y del espíritu competitivo que nos caracteriza. El Oeste está de fiesta y la arena se tiñó de verde.

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