Más de 300 familias de la Técnica N°1 reclaman la suspensión de las clases para desratizar
Sebastian Sanguinetti
Este reclamo saca a la luz una problemática que, si bien suele ser recurrente en edificios de gran antigüedad y dimensiones, ha cruzado en esta oportunidad una línea roja: el riesgo inminente de un brote epidemiológico dentro de la escuela.
La situación sanitaria en la emblemática Escuela Técnica N° 1 "República del Paraguay" alertó a los padres de los alumnos que decidieron poner un freno a lo que describen como una "situación insostenible". Mediante una carta dirigida a las autoridades del colegio, las familias han denunciado no solo el avistamiento reiterado de roedores paseándose por los pasillos y aulas de la institución, sino también la presencia alarmante y constante de materia fecal de estos animales en diversos sectores críticos del edificio escolar.
El hallazgo de estos vectores de enfermedades en un entorno donde cientos de adolescentes conviven diariamente durante jornadas extendidas, ha generado un clima de extrema preocupación. La comunidad educativa sostiene que el problema no es un hecho aislado o un avistamiento esporádico, sino una plaga instalada que ha tomado control de los espacios comunes, talleres, áreas de descanso y salones de clase.
"Los abajo firmantes, padres y madres de alumnos/as de la Escuela Técnica N 1 Republica del Paraguay, nos dirigimos a usted para manifestar nuestra extrema preocupación y solicitar su urgente intervención ante la grave situación sanitaria que existe actualmente en el establecimiento", reza el comunicado presentado por las familias a las autoridades del colegio
Este reclamo saca a la luz una problemática que, si bien suele ser recurrente en edificios de gran antigüedad y dimensiones, ha cruzado en esta oportunidad una línea roja: el riesgo inminente de un brote epidemiológico dentro de la escuela.
El peligro invisible: Calefacción y aerosolización de partículas
Si bien la presencia de roedores es repulsiva y peligrosa de por sí, el factor que ha disparado las alarmas al máximo nivel es de carácter estacional y mecánico. Con la llegada de las bajas temperaturas propias de la época preinvernal, la institución ha procedido a encender las calderas y los sistemas de calefacción central para aclimatar las aulas. Lo que en condiciones normales sería una medida de confort indispensable para garantizar el derecho a la educación en un ambiente cálido, en el contexto de esta plaga se ha convertido en una potencial trampa mortal.

Los sistemas de calefacción por aire forzado operan tomando aire del ambiente o del exterior, calentándolo a través de las calderas y distribuyéndolo velozmente mediante una red de conductos y rejillas de ventilación. El problema radica en que, al existir nidos de ratas y acumulaciones de materia fecal y orina seca de roedores en los entretechos, sótanos y ductos, el aire caliente actúa como un vehículo de dispersión letal.
Tal como expresan los padres en su petitorio con notable agudeza y sentido común:
"La preocupación aumenta aún más debido a que, con las bajas temperaturas, se encuentran encendidas las calderas y sistemas de calefacción del establecimiento, lo que provoca circulación de aire y dispersión de polvo y partículas contaminadas provenientes de los desechos de roedores."
Este fenómeno, conocido en infectología como "aerosolización", implica que las partículas microscópicas de los excrementos y la orina de las ratas se suspenden en el aire y son inhaladas directamente por los estudiantes y trabajadores. Al estar en espacios cerrados y calefaccionados, donde la ventilación natural (abrir ventanas) se reduce al mínimo para conservar el calor, la concentración de estos patógenos en el aire de las aulas aumenta exponencialmente hora tras hora, exponiendo a toda la comunidad a una contaminación ambiental interna de gravísimas consecuencias.

Datos que alarman: El impacto epidemiológico de los roedores
Para comprender la magnitud de la denuncia de los padres de la Técnica N° 1, es imperativo analizar los datos científicos y sanitarios relacionados con las plagas urbanas. Los roedores no son simples molestias; son peligrosos vectores biológicos.
Según datos oficiales de la Organización Mundial de la Salud (OMS), las ratas y ratones son responsables de la transmisión de más de 35 enfermedades peligrosas para el ser humano. En el contexto de la Provincia de Buenos Aires, dos de estas enfermedades representan un riesgo endémico y mortal si no se toman medidas profilácticas inmediatas:
1. El Hantavirus: Se transmite fundamentalmente por la inhalación de aerosoles derivados de las heces, orina y saliva de roedores infectados. La tasa de letalidad del Síndrome Pulmonar por Hantavirus (SPH) en Argentina ha llegado a oscilar históricamente entre el 20% y el 40%, dependiendo de la cepa y la rapidez de la atención médica. El escenario descrito por los padres con los ductos de calefacción es, literalmente, el mecanismo exacto de contagio de esta enfermedad.
2. La Leptospirosis: Una enfermedad bacteriana que se contrae por el contacto directo con la orina de los roedores, la cual puede estar presente en los pisos, bancos, talleres y herramientas que los alumnos de la escuela técnica utilizan a diario. Datos del Ministerio de Salud indican que, en áreas urbanas densamente pobladas, las infestaciones no controladas en edificios públicos son el principal foco de infección no vinculada a inundaciones.
A nivel estadístico, la presencia de una sola hembra en un edificio puede desencadenar una infestación masiva. Considerando que una rata parda (Rattus norvegicus) puede tener hasta 7 camadas por año, con un promedio de 8 a 12 crías por camada, y que esas crías alcanzan la madurez sexual en apenas dos meses, una escuela con disponibilidad de rincones oscuros y restos de comida puede albergar a cientos de especímenes en cuestión de semanas. Las cifras respaldan absolutamente la urgencia y el temor de las familias de Ituzaingó.
El petitorio: Un plan de acción exigido por la comunidad
Ante la pasividad, las familias han decidido no quedarse de brazos cruzados y han delineado un petitorio claro y conciso "se trata de una situación urgente que requiere intervención inmediata de las autoridades municipales y sanitarias competentes".
El reclamo detalla cinco puntos para garantizar el retorno seguro a las aulas:
Inspección sanitaria urgente del establecimiento: No se trata de una simple visita ocular. Los padres exigen que personal especializado de bromatología y zoonosis municipal recorra la totalidad de los más de miles de metros cuadrados que componen la técnica, levantando actas oficiales de la situación.
Desratización inmediata e integral: Se rechaza la colocación esporádica de cebos aislados. La comunidad exige un tratamiento de choque que abarque sótanos, techos, talleres, baños, cocina, preceptorías y aulas. Esto requiere, indefectiblemente, la suspensión de actividades por el uso de potentes biocidas.
Limpieza y desinfección profunda de todos los sectores afectados: Matar a los roedores es solo la mitad del trabajo. Los padres son conscientes de que los cadáveres y las heces remanentes siguen siendo focos infecciosos. Por ello, solicitan una limpieza industrial con hipoclorito de sodio y amonios cuaternarios para inactivar cualquier virus o bacteria residual.
Verificación del estado de las calderas, conductos y sistemas de ventilación/calefacción: Este es el punto neurálgico del reclamo. Se exige la presencia de técnicos matriculados que desarmen, limpien y saniticen los ductos de aire, garantizando que al encender la calefacción no se esté pulverizando veneno o excremento sobre los alumnos.
Informe oficial a las familias: La comunidad exige transparencia. No aceptarán promesas verbales. Requieren documentación por escrito que certifique las medidas adoptadas y, sobre todo, que brinde "garantías de salubridad para continuar con las actividades escolares".
La responsabilidad institucional y el marco legal
La encrucijada actual pone bajo la lupa el rol del Consejo Escolar y de las autoridades de la Dirección General de Cultura y Educación (DGCyE) de la Provincia. El mantenimiento de la infraestructura y la higiene de los establecimientos educativos provinciales es una responsabilidad indelegable del Estado. La ley es clara respecto al derecho a la educación en un ambiente sano y seguro.