Reconocen como Personalidad Destacada al artista plástico Marjan Grum, quien vivió sus primeros años en Ituzaingó
Juan Esteban Calderón
La Legislatura porteña distinguió al pintor y escultor esloveno-argentino Marjan Grum por su extensa trayectoria cultural y su labor comunitaria en La Boca.
El artista plástico esloveno-argentino Marjan Grum fue declarado Personalidad Destacada de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires en el ámbito de la cultura, tras una distinción otorgada por la Legislatura Porteña. La iniciativa oficial reconoció su trayectoria de más de cinco décadas dedicadas al arte, a la investigación histórica y a la preservación del patrimonio barrial. Antes de radicarse de forma definitiva en la ribera porteña, el creador forjó un estrecho lazo con la zona oeste, dado que durante sus primeros años en el país vivió junto a su familia en Ituzaingó.
El homenaje en el Palacio Legislativo
La ceremonia oficial se desarrolló en el Palacio Legislativo Salón Jauretche y contó con el impulso de la diputada Bárbara Rossen, encargada de hacer la entrega formal del diploma. En el encuentro institucional participaron también el vicepresidente primero de la Legislatura Porteña, Matías Damián López, la embajadora de Eslovenia en Argentina, Tina Vodnik, además de familiares, amistades y colegas de la actividad plástica.
Durante su intervención en el acto, la diplomática remarcó el valor del homenaje y definió al homenajeado como un puente cultural entre dos comunidades. Según detalló, en junio de 2025 el gobierno de Eslovenia le otorgó al escultor el Premio Ehrlich en mérito a su aporte para sostener la herencia eslovena en el exterior. Al destacar la doble pertenencia de su obra, Tina Vodnik expresó: ""Marjan, en nombre de Eslovenia, gracias por lo que has creado y por lo que has preservado"".
De las raíces en Ituzaingó al Museo Conventillo
Nacido en Eslovenia en 1939, Marjan Grum arribó a la Argentina en 1949 como integrante de la corriente migratoria de la posguerra. Al comenzar su vida en el país, el grupo familiar se radicó en Ituzaingó, donde residió junto a su madre, sus hijos y su esposa Beatriz Corvalán, con quien comparte la vocación artística. Durante aquella etapa de juventud, mientras cursaba estudios en Bellas Artes y complementaba su formación autodidacta, trabajó en oficios de herrería y metalurgia, disciplinas que luego fusionó con la pintura y el uso de materiales de descarte.
Tiempo después, el matrimonio impulsó en 1987 la puesta en valor de una casona de madera y chapa de fines del siglo XIX que estaba prácticamente destruida en La Boca. En ese inmueble fundaron el Museo Conventillo, un centro cultural que rescata la memoria de los inmigrantes a través de documentos, piezas arqueológicas y una sala de sitio. Dicho espacio fue declarado de interés cultural por la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires en 2003 y de interés turístico por la Subsecretaría de Turismo de la Ciudad.
