Sin corazón: El gobierno desmantela el Programa Nacional de Cardiopatías Congénitas
Melina Alderete
Se trata de una iniciativa en Salud Pública que salva la vida de los 7.000 bebés que nacen en el país cada año con malformaciones cardíacas.
Esta semana, el gobierno nacional anunció el despido de los miembros del equipo de profesionales que integraba en Programa Nacional de Cardiopatías Congénitas (PNCC), una iniciativa de salud pública que salvaba y protegía las vidas de los 7.000 bebés que nacen cada año en nuestro país con malformaciones en el corazón.
La situación comenzó hace unos días, cuando el Ministerio de Salud, conducido por Mario Lugones, decidió no renovar el contrato de tres de los siete miembros del equipo, lo que llevó a la dimisión del resto, ante lo que consideraron un desmantelamiento.
Desde su creación en el 2008, el Programa Nacional de Cardiopatías Congénitas logró reducir enormemente la mortalidad infantil por estas causas, con una gran articulación a nivel federal para que los bebés de todo el país puedan ser atendidos y mejorar su calidad de vida.
“Esta medida no constituye un acto de abandono, sino de resistencia ante el vaciamiento de una política de Estado que ha garantizado el derecho a la salud de miles de argentinos. La desvinculación de profesionales especializados y la consecuente desarticulación del equipo técnico conlleva riesgos directos e inmediatos: aumento de la mortalidad infantil y adulta, porque las cardiopatías requieren seguimiento ininterrumpido, y ruptura de la Red Federal, porque se pierde el nexo de derivación entre provincias", sostuvieron desde el colectivo de familias Cardiocongénitas Bonaerenses.
A lo largo de su trayectoria, el PNCC supo funcionar con siete expertos que garantizaban la atención constante, la coordinación de equipos y la derivación a cualquiera de los 15 centros especializados más cercanos.
La iniciativa logró concretar alrededor de 800 procedimientos quirúrgicos por año y atender más de 6000 notificaciones en el mismo lapso. Además, en los últimos años, logró sumar atención a embarazadas y diagnóstico de cardiopatías fetales.
Un retroceso para la salud de las infancias
A partir de la decisión del gobierno nacional, distintas organizaciones de salud dedicadas a las cardiopatías congénitas están denunciando que la red funciona en piloto automático: el sistema continúa activo pero, del otro lado, no hay un equipo de expertos para atender los casos que van llegando de todo el país.
Según los especialistas, la orden de la Dirección Nacional de Redes tuvo como resultado que el Programa Nacional de Cardiopatías Congénitas se encuentre ahora atendido exclusivamente por personal administrativo, a quienes se les sugirió que los cardiólogos despedidos podían pasar "a hacer trabajo de telefonistas".
La Asociación Argentina de Salud Pública (AASAP) advirtió que la medida de la administración libertaria implica un riesgo de vida directo, ya que desarticular la red del PNCC significa volver a la época en la que la vida de un bebé dependía de la burocracia y no de su cuadro clínico.