Crisis en Ituzaingó: un reconocido laboratorio paralizó su producción y despidió a la mitad de su personal
Sebastian Sanguinetti
Laboratorio Valmax frenó la producción en su planta de Ituzaingó, desvinculó a 30 empleados y acumula deudas salariales y cheques rechazados. Intervino el Ministerio de Trabajo bonaerense.
El Laboratorio Valmax, ubicado en el partido de Ituzaingó, sobre la calle Suboficial Perdomo en el barrio de Villa León, frenó por completo su producción, desvinculó a 30 de sus 60 trabajadores y bloqueó el acceso a su planta local. La histórica firma del sector farmacéutico arrastra una severa crisis financiera, adeuda la mitad de los salarios del mes pasado y viene pagando haberes de forma fraccionada desde abril. Además, acumula 196 cheques rechazados por un total de $156.526.850.
Ante el agravamiento del conflicto laboral, intervino el Ministerio de Trabajo de la provincia de Buenos Aires, organismo que citó a la empresa a una audiencia este lunes. La cartera laboral le exigió a la firma presentar una propuesta concreta con el fin de destrabar la situación salarial y reencauzar la actividad de la planta.
Severa crisis salarial y cheques rechazados
El deterioro de las condiciones salariales explotó el 30 de abril, fecha en la que la dirección de la compañía emitió un comunicado interno argumentando que el ""complejo contexto económico y la situación financiera actual"" obligaba a desdoblar la cancelación de los haberes. Si bien se había fijado un esquema de pagos en dos tramos, la medida perdió su carácter excepcional y se volvió recurrente. Actualmente, la firma adeuda la mitad del salario del mes pasado sin fecha de cancelación.
A este panorama se suma la delicada realidad bancaria. Según los registros de la Central de Deudores del Banco Central de la República Argentina (BCRA), Laboratorio Valmax suma 196 cheques rechazados por falta de fondos por un monto total de $156.526.850, rebotados por no contar con saldo disponible.
Historia, expansión y colapso del modelo productivo
La trayectoria de la firma arrancó en 1980 de la mano del austríaco Peter Ploder, graduado en la UBA y radicado en Haedo, quien impulsó el mercado de la solución fisiológica en monodosis y las gotas Valmafilo. En febrero de 2014, Peter Ploder vendió el 66,6% de su participación a su socio Alfredo Delgado, hecho reportado por el portal Pharmabiz. Junto a sus hijos Cristian Delgado y Javier Delgado, la empresa viró a la fabricación para terceros y el abastecimiento a licitaciones públicas.
Sin embargo, la sobreproducción acumuló stock suficiente para abastecer el mercado hasta fin de año. Esto coincidió con la caída en la demanda de farmacias y centros de salud, más las demoras estatales en liquidar pagos. La ecuación devino insostenible y derivó en el cierre de la fábrica en Ituzaingó.