Ituzaingó: condenan a 20 años a un hombre por el "cautiverio digital" de una menor
Bruno Krasnopolsky
El fallo de un tribunal probó el abuso aún sin contacto físico. El agresor tenía antecedentes y operaba mediante amenazas por redes sociales.
El Tribunal en lo Criminal N° 4 de Morón dictó una sentencia novedosa para la jurisprudencia argentina. Orlando Tristán Novillo fue condenado a 20 años de prisión por una serie de delitos sexuales cometidos contra una menor de Ituzaingó, reconociendo vez que el abuso sexual con acceso carnal puede configurarse sin contacto físico, mediante el uso de redes sociales y videollamadas.
Los jueces Carlos Torti, Rodolfo Castañares y Verónica Gerez validaron el criterio de la Fiscalía N°5 de Morón al determinar que el agresor logró un dominio psicológico tal sobre la víctima que la obligó a realizar actos sexuales sobre su propio cuerpo.
La sentencia destaca que el sometimiento, la amenaza y la coacción digital pueden anular la voluntad de la víctima de la misma manera que la fuerza física.
Tres años de "cautiverio digital"
La investigación, llevada adelante por los fiscales Claudio Oviedo, Marisa Monti y Patricio Pagani, acreditó que el calvario de la niña comenzó cuando tenía apenas 12 años y se extendió hasta los 15.
Durante ese tiempo, el condenado utilizó identidades falsas y un esquema de intimidación constante para mantenerla bajo un control absoluto. El fallo describe esta situación como un "cautiverio psicológico y digital".
A través de amenazas de difusión de material íntimo, el agresor logró sostener un control de la voluntad de la niña, quien permaneció sometida a este esquema de violencia incluso mientras el imputado se encontraba detenido por causas similares.
El perfil de Orlando Tristán Novillo revela una persistente trayectoria delictiva que se extiende por más de una década. Al momento de someter a la menor de Ituzaingó, ya se encontraba cumpliendo una pena unificada de 14 años de prisión por extorsión en la Unidad 35 de Magdalena.
Su historial penal cuenta con condenas previas por corrupción de menores en Morón (2011), coacción en Lomas de Zamora (2015) y grooming en Campana (2018).
Un precedente para la era tecnológica
Además de los delitos de abuso y corrupción de menores, utilizaba el control total que ejercía sobre la menor para obligarla a entregar datos de las tarjetas de crédito de su propio entorno familiar, con los que luego realizaba operaciones ilegales
Su identificación fue posible gracias a la trazabilidad de estos movimientos económicos y al valor de una docente en quien la niña confió para relatar lo que estaba viviendo.
Esta condena es considerada histórica porque adapta el derecho penal a las nuevas formas de violencia en el entorno digital. Al reconocer que la tecnología puede ser un vehículo para el acceso carnal y el sometimiento profundo, la justicia de Morón sienta un precedente vital para la protección de las infancias en contextos de grooming y violencia digital.
