La "chica del brunch" destacó que el mejor chinchupan está en Ituzaingó
Santiago Menu
Hace tan solo unas horas, la reconocida influencer gastronómica conocida en las redes como "La Chica del Brunch" revolucionó nuestro barrio al trasladarse hasta Ituzaingó con una misión clara: degustar el que ya muchos catalogan como el mejor "chinchupan" de todo Buenos Aires. ¿El veredicto? Un rotundo éxito que pone a nuestra localidad en el mapa de los paladares más exigentes de la comida callejera.
La magia sucede en Parrilla Lo de Nito, un emprendimiento que abrió sus puertas hace muy poquito tiempo en la calle Pringles 1136. La historia detrás de estas brasas es de esas que emocionan y nos representan a la perfección. Nito, el alma máter de este espacio, se cansó de las largas horas manejando camiones y decidió dar un volantazo en su vida. De camionero a parrillero, sin escalas, Nito se la jugó para cumplir su gran sueño de toda la vida: tener un negocio propio.
Como advierten desde el local, acá no hay que esperar grandes lujos ni mobiliario de diseño. En Lo de Nito, el verdadero lujo es el "morfi" y el precio accesible. Es una parrilla bien de barrio, popular, con espíritu de tablón y donde está el verdadero agite. El ambiente es tan cálido que se puede ver a toda la familia de Nito ayudando codo a codo para que el proyecto crezca. Además, el local ya se clavó una tele estratégica para que nadie se pierda los partidos, demostrando que la pasión por la pelota y el asado siempre van de la mano. Al ser un espacio nuevo, el dueño pide un poco de paciencia a los comensales, pero compensa cualquier espera con una atención llena de corazón.
Hablemos de lo más importante: la comida. El menú de sánguches al paso es un verdadero espectáculo para los sentidos. Chinchupan con fritas, sánguche de vacío con fritas, sánguche de matambre a la pizza, choripán tradicional y más opciones.
El plato estrella, que se volvió viral gracias a la visita de la influencer, es sin dudas el Chinchupan. Según el propio dueño, la porción es tan generosa y bestial que tranquilamente pueden comer dos personas de un solo sánguche. ¿El secreto? Unos chinchulines que logran ese punto perfecto, súper crocantes por fuera, que todos los amantes del asado buscamos.Nito tiene una filosofía simple pero poderosa: según sus propias palabras, lo que más le gusta en la vida es "darle bien de comer a la gente". Y vaya si lo está logrando.