Los Terradas y "La Idea", el legado de un pan que se amasó con sacrificio y coraje en Ituzaingó

Los Terradas y "La Idea", el legado de un pan que se amasó con sacrificio y coraje en Ituzaingó
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Hay aromas que funcionan como máquinas del tiempo. En Ituzaingó, el olor a pan recién horneado, crocante y dorado, tiene un apellido que es sinónimo de trabajo incansable: Terradas. Ver a Carlos Terradas sacando la producción del horno no es solo una escena cotidiana; es la continuación de un ritual que su padre, Don Manuel, cimentó a base de un esfuerzo que hoy parecería casi mitológico.


La historia de la Panadería "La Ideal", ubicada en ese punto neurálgico de la calle Olavarría 1069, (a metros de lo que hoy es la rotonda de los Portones o más conocida como "Cinco Esquinas"), comenzó mucho antes de que se levantaran sus paredes en 1929. Comenzó con un sueño inmigrante y una valija cargada de esperanza.


Don Manuel Terradas llegó a la Argentina con la precisión del destino: un 9 de julio de 1909. Catalán de pura cepa, nacido en Barcelona, traía en la sangre la tenacidad de su pueblo. En 1914 se casó con María Verdaguer, también catalana, y juntos decidieron apostar por nuestro Oeste, instalándose en Villa Ariza.

En aquellos años, Ituzaingó era campo abierto y promesas. Los Terradas se ubicaron en unos terrenos de Camacuá y Quesada con un proyecto inicial: un criadero de gallinas. Pero el destino, a veces caprichoso, les jugó una mala pasada en 1915, cuando una peste acabó con todo el criadero. ¿Se dio por vencido Don Manuel? En absoluto. El catalán no era hombre de "achicarse".


Ante la adversidad, Manuel decidió vender pan. Pero la logística de principios de siglo XX convertía su tarea en una verdadera epopeya. Primero lo hizo a pie, cargando una bolsa al hombro. Imaginemos por un segundo esas caminatas bajo el sol o la lluvia, llevando el sustento a los pocos vecinos de la zona.


En 1916, el negocio "creció" a un carrito tirado por caballo. Lo asombroso de esta etapa es el recorrido: cuenta la historia familiar que el vigoroso Don Manuel iba por las vías del ferrocarril hasta Once y de ahí hasta Constitución, en la calle Brasil, para comprar el pan que luego revendía en Ituzaingó. Un viaje diario que hoy nos parece impensado.


Para 1923, llegó la modernidad con un Ford a "Bigote". Con este vehículo, Terradas viajaba hasta la calle Asamblea y Doblas (Parque Chacabuco) para buscar la mercadería en la famosa panadería "La Mimosa".


Tantos kilómetros recorridos, tantas madrugadas y tanto esfuerzo tuvieron su recompensa. Motivado por un inquebrantable afán de crecimiento, en 1929 Don Manuel adquirió los terrenos definitivos en el corazón comercial de nuestra ciudad: la calle Olavarría.




Allí construyó y fundó "La Ideal", dejando de ser un revendedor para convertirse en un industrial, en un artesano y en un referente. Hoy, cuando recordamos a Carlos Terradas frente al horno, no solo vemos a un panadero; vemos la herencia de Don Manuel y Doña María, vemos la evolución de Villa Ariza y el centro, y sobre todo, vemos cómo el trabajo honrado es la levadura que hizo crecer a Ituzaingó.

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