Padres desmienten agresiones y piden la intervención provincial de la Secundaria N° 6 de Ituzaingó
Sebastian Sanguinetti
El conflicto escaló el pasado 21 de abril, cuando la dirección institucional notificó que los estudiantes debían asistir únicamente con "carpeta y cartuchera en mano", prohibiendo el ingreso de mochilas y celulares
La comunidad educativa de la Escuela de Educación Secundaria (EES) N° 6 se encuentra en estado de alerta tras una serie de incidentes que culminaron en un pedido formal de intervención ante la Jefatura Distrital. Un numeroso grupo de padres y madres denunció a la Directora Mariana Guil por ejercer un "control coercitivo" y "vulnerar los derechos" de los adolescentes mediante requisas, malos tratos y la prohibición del uso de mochilas dentro del establecimiento.
Medidas polémicas y "trato policial"
El conflicto escaló el pasado 21 de abril, cuando la dirección institucional notificó que los estudiantes debían asistir únicamente con "carpeta y cartuchera en mano", prohibiendo el ingreso de mochilas y celulares. Según el documento presentado por las familias, la directora realizó revisiones de pertenencias sin presencia de adultos responsables, llegando incluso a "tirar al piso pertenencias de una estudiante".
Las medidas, justificadas por la escuela debido a la presencia de "leyendas amenazantes" y un episodio con un arma blanca (manopla) el fin de semana previo, incluyen exigencias inusuales:

Cronología del conflicto: De la sospecha a la denuncia
A continuación, se detalla el orden de los hechos ocurridos en la EES N° 6 de Ituzaingó, según el relato de las familias denunciantes:
- Fines de semana previos al 21 de abril: Se detecta un mensaje de WhatsApp amenazante en un grupo extraescolar y el ingreso de un estudiante con una manopla (arma blanca) al establecimiento.
- 21 de abril: La Directora Mariana Guil realiza una revisión de mochilas sin presencia de padres, denunciándose gritos y maltrato hacia los alumnos.
- 21 de abril (tarde): Se envía un comunicado por cuaderno y redes sociales prohibiendo el uso de mochilas y celulares, exigiendo útiles en bolsas transparentes y viandas en recipientes traslúcidos.

- 21 de abril (noche): El equipo directivo informa que las medidas son temporales ante el malestar expresado por la comunidad en redes sociales.
- 22 de abril (ingreso): Familias se concentran en la puerta para exigir diálogo. La Directora se dirige al alumnado con terminología descripta como "policial y persecutoria", mencionando riesgos de muerte y armas.
- 22 de abril (mañana): Se realiza una reunión limitada a un solo padre por curso; la Directora niega la entrada al resto de las familias alegando falta de espacio y mantiene una postura defensiva.
- 22 de abril (tarde): Se prohíbe el ingreso a clase de alumnos que asistieron con mochila, obligándolos a retirarse de la institución para regresar con bolsas transparentes.
- 22 de abril (cierre de jornada): La escuela difunde un comunicado denunciando agresiones físicas y amenazas por parte de un grupo de padres, asegurando haber iniciado presentaciones judiciales.
- 23 de abril: Las familias presentan el pedido formal de intervención ante la Jefatura Distrital e inspectores, solicitando el cese de las prácticas de requisa y el respeto a los protocolos vigentes
"Nuestros adolescentes no deben ser blanco de sospecha. La escuela educa con el ejemplo, no con tratos tipo policial", reza el comunicado de los padres.
Cruce de denuncias
La tensión aumentó al cierre de la jornada de ayer, cuando la institución emitió un comunicado vía WhatsApp denunciando "agresiones físicas y amenazas" contra el personal por parte de un grupo de padres. Las familias rechazan esta versión, calificándola de "falsa denuncia" y aseguran que la mayoría repudia cualquier expresión violenta, buscando únicamente el cumplimiento de la normativa vigente de protección de la niñez.
Actualmente, el pedido de intervención se extiende a la Inspección de Psicología Comunitaria y al Servicio Local de Ituzaingó, a la espera de una resolución que garantice un entorno democrático y seguro para los estudiantes.
Antecedentes: Un clima de "colegio militar"
Investigaciones periodísticas previas ya habían advertido sobre un clima de extrema tensión en la institución, describiéndola como un espacio similar a un "colegio militar en plena dictadura". Entre los hechos señalados anteriormente se encuentran:
Castigos arbitrarios: Estudiantes habrían sido privados de recreos, uso de baños e incluso del desayuno escolar como medida de "reflexión".
Irregularidades administrativas: Denuncias sobre el uso extorsivo de la cuota de cooperadora, condicionando la entrega del cuaderno de comunicados al pago de la misma.
Conflictos con el personal: Relatos de violencia psicológica hacia preceptores, maltrato a la bibliotecaria —incluyendo el lanzamiento de libros desde una planta alta— y presunto encubrimiento de situaciones de acoso hacia alumnos.