Ituzaingó

Indignante: Una conocida constructora de Ituzaingó desalojó a la ONG más solidaria y conocida de nuestra ciudad

El ejercito de Alejito” una de las ONG más soliarias y conocidas de Ituzaingó fue virtualmente desalojada de su sede en Lavalle 829 por los dueños de la propiedad la Constructora e inmobiliaria Gomez. con local frente a la Municipalidad. El hecho, un incidente penoso, miserable y sin antecedentes en este tiempo, fue denunciado hoy por Gabirela Peirano, la titular de la fundación..

En diálogo con el programa “Ciudad de Encandilados” que emite Radio La Ciudad, Gabriela fundadora y mamá de Alejo comenzó relatando el incidente que no tiene explicación: “Nosotros alquilamos una casita que es la sede de nuestra fundación sobre la calle Lavalle. En plena pandemia tuvimos que cerrar. Ahí empezaron los problemas

La Fundación

La fundación que preside Gabriela, lleva el nombre de Alejo, su hijo, quien voló a un arco iris debido a la ausencia de un donador de medula ósea,

Bajo esta misión, Gabriela armó un ejército de amor, en el que se dedican a organizar charlas en las escuelas para informar sobre lo urgente de registrarse como donante de médula ósea y la necesidad de ser donante de sangre.

el ejército de Alejito está en contacto continuo con los pacientes pediátricos que atraviesan un proceso oncológico mientras, muchos esperan esa alma gemela que les salve la vida. “Hoy son mas de 57 familias con niños pacientes oncológicos, la mayoría sin recursos económicos, que dependen de la Fundación” afirma Gabriela

Algunas de las preocupaciones de los padres que tienen un hijo o hija en medio de un tratamiento oncológico, es el alimento, la medicación y artículos de higiene. Desde el Almacén de Martina y Alejito, buscan alivianar esta necesidad y que las familias puedan concentrarse en el tratamiento de sus pequeños.se encuentran en una situación social complejísima,  viven en barrios muy precarios. Sabemos que no podemos solucionar todo, hay un Estado ausente en esta situación y nosotros aportamos nuestro granito de arena”.

Un desalojo con mentiras y en plena pandemia

Durante el año 2020, la fundación no pudo abrir sus puertas, los dueños de la propiedad igual le exigieron el 100 por ciento del alquiler y Gabriela recorrió cielo y tierra para poder juntar el dinero: “Cuando pude retomar la actividad, no paré de laburar en todo septiembre. Junté los alquileres, me aceptó el primer pago de la primera deuda y después, cuando quise alcanzarle el resto de los pagos, tres veces me hizo ir con la plata y no me la recibió, por distintos motivos. Porque al recibo le faltaba una letra, porque se equivocó en el importe… Ya era raro.

“Tuve que poner una abogada, porque ni siquiera me recibían los pagos. En septiembre, yo pude renovar la actividad de la feria y juntar lo que debía de alquileres, que –en realidad- debía a partir de mayo. Yo hasta abril había pagado, que fue cuando le quise devolver las llaves y ella me dijo que no, que ‘no tenía ningún problema’ y que ‘me esperaba’, ‘cuando podía retomar la actividad, lo veíamos’“.

“Siempre digo lo mismo: está a nombre de mi hijo y yo hago de todo, porque está todo perfecto. Pero no hubo caso, tuve que pagarle honorarios a una abogada para que aceptara el pago. No sólo no me quiso renovar, seguía con la historia de que ‘iba a vivir su hermana’, que yo sabía que no era real y después lo comprobé. No me bajó un solo mes desde que arrancó la pandemia, hasta el último que pagué –que fue enero-”, aseguró.

No sólo me cobró absolutamente todo, no me bajó un solo centavo y, al margen de eso, me ajustó todos los meses. Me hizo pintar todo, no me devolvió el depósito. Un desastre, un maltrato inhumando”

“Lo dejé mejor que cómo había ingresado (al edificio). Pagué una fortuna de plata, porque está a nombre de mi hijo y no quería deber nada. A la semana me estuvo buscando y amenazando, porque decía que ‘había hecho algo grave’, que era haber dado de baja a Edenor y que estaba nombre de la fundación. Por supuesto que le tenía que dar de baja. Pero como le fueron a dar de baja al medidor, me empezó a amenazar, a gritar, a llamar… Una locura. Lo que yo viví fue una locura”.

Gabriela Peirano, titualar de la Fundación

Consultada por los responsables de semejante maltrato, contó: “Están frente al Municipio de Ituzaingó. Es una constructora a nombre de Carlos Gómez, que en su momento falleció y ahora están a cargo sus hijas. Una de las hijas de nombre Natalia Gomez era la que hablaba conmigo, no es inmobiliaria, es una constructora. Ellos tienen un montón de propiedades y trabajan con inmobiliarias”

Respecto de la propiedad en cuestión, contó: “Ni bien yo me fui, pusieron el cartel de ‘se alquila’. Entonces, es verdad que no era para la hermana. Ya está alquilada (la propiedad), hay una familia viviendo. Encima, a un valor el cual yo podría haber pagado si me daban la oportunidad. Eso es lo que más me dolió”.

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Con el desalojo ahora no pueden alquilar

“Mi realidad hoy es que no puedo alquilar, porque estuve recorriendo todo Ituzaingó, hasta Castelar, y los valores que me piden para iniciar no los puedo cubrir. Esta señora, me dejó sin un peso”, lamentó.

“Las jornadas de donación de sangre se siguen haciendo, porque siempre se hicieron en lugares que nos prestan, porque la sede no estaba en condiciones. Esa era otra: las condiciones nunca fueron buenas, nunca vinieron a pintar, había problemas de humedad y no se podía realizar una jornada en esas condiciones. Por eso siempre las hice externas y las sigo realizando sin ningún problema”, explicó Gabriela.

Luego agregó: El almacén, que hoy ayuda a 57 familias de chiquitos con cáncer o enfermedades muy graves, también seguimos haciéndolo. Realizamos las compras, las repartimos casa por casa, las llevamos al hospital. El problema de no tener una sede, donde uno recibía más que nada las donaciones, había mucha gente que nos traía camas, colchones, muebles… Un montón de cosas que me dicen ‘¿te sirve?’ y sí, yo después veía como ubicarlas. Heladeras, lavarropas, todo necesitan. Al no tener una sede, yo eso no lo puedo recibir más. Yo vivo en un departamento de dos ambientes. Ya estoy tapada de cajas, de todas las cosas que me tuve que traer y repartir entre amigos”

“A la feria la gente la sigue pidiendo porque, más allá de que sabían que ayudaban a solventar esta fundación, nosotros –indirectamente- también los ayudábamos. La verdad es que era súper económico y hoy en día es muy importante poder comprar a los precios que nosotros vendemos”, destacó.

Por otro lado, también afirmó que habló con funcionarios del Municipio de Ituzaingó, pero que no recibió respuestas concretas. “A mí me encantaría, a veces lloro pensando porque hay muchas cosas que me parecen injustas, y yo sé que hay un montón de propiedades que están dando vueltas por ahí y que se les podría dar un buen uso, que no lo tienen”, lamentó.

“Yo no voy a bajar los brazos. Eso es algo que siempre lo digo y lo voy a repetir siempre. Para mí es una lucha infinita y sé que, cuando yo no esté, la van a seguir las personas que estuvieron al lado mío”, completó.

Por último, dio detalles de la próxima jornada de donación organizada por la fundación: “El jueves 1 de abril, que es el día del donante de médula ósea, tenemos una jornada en el Almacén Holístico, en Belgrano al 22.065, con el Hospital Posadas, donde la gente va a donar sangre y también se va a registrar como potencial donante de médula ósea. Viene complicado. Le pido a la gente que por favor se anote”.



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