Ituzaingó: elevan a juicio al dueño de El Coliseo acusado de golpear a empleados y un cliente
Bruno Krasnopolsky
Gonzalo Emanuel Grillo seguirá detenido a la espera del juicio. Está acusado de provocar lesiones a tres personas durante un ataque en marzo.
La Justicia resolvió elevar a juicio la causa contra Gonzalo Emanuel Grillo, el dueño del bar "El Coliseo" de Ituzaingó acusado de atacar a golpes a sus empleados y a un cliente en marzo pasado. Tras fracasar en sus intentos por recuperar la libertad, el imputado continuará detenido a la espera del debate oral.
Fuentes del Ministerio Público Fiscal confirmaron a La Ciudad que la investigación llevada adelante por la Fiscalía N° 1 de Ituzaingó dio por concluida la etapa de instrucción. El expediente quedó radicado formalmente en el Juzgado en lo Correccional N° 5 del Departamento Judicial de Morón, aunque por el momento no se ha fijado una fecha estipulada para el inicio del proceso.
La causa quedó caratulada como "Lesiones leves y lesiones graves en concurso real". La escala penal imponible para este concurso real va de 1 a 7 años de prisión.
Desde el entorno de las víctimas detallaron que la defensa del boxeador presentó diversos recursos legales para solicitar su libertad. Sin embargo, ante la gravedad de los cargos y el peso de las pruebas, los planteos fueron denegados por las autoridades, obligando al acusado a permanecer tras las rejas durante el juicio.
Un ataque sin mediar palabra
El violento episodio que lo llevó a la cárcel ocurrió la madrugada del 8 de marzo en el interior del local gastronómico ubicado en Barcala al 450.
Aquella noche, Grillo reaccionó de manera intempestiva y atacó a tres personas, provocándole una triple fractura de mandíbula a uno de los jóvenes y lesiones de gravedad a un empleado y a una mujer que había intentado frenar la agresión inicial.
En cuanto a la recuperación de los damnificados, el entorno familiar confirmó que el joven que se llevó la peor parte debió ser intervenido quirúrgicamente el pasado 15 de abril, operación en la cual tuvieron que colocarle tres placas de titanio. Además de las severas secuelas físicas, señalaron que las víctimas atravesaron cuadros de estrés postraumático a raíz del ataque.
Tras permanecer casi dos meses prófugo, fue interceptado y capturado a fines de abril en la puerta de su propio comercio.
